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EN LA FRONTERA

Pinosánchez

sábado 28 de junio de 2025, 19:01h

Érase una vez un “político” llamado Zapatero que era muy feliz haciendo juguetes de madera para los niños de un pueblo llamado España. Un día, cuando otro “político” de nombre Rajoy, le ganó jugando a las chapas, muy enfadado hizo una marioneta de una madera de pino muy especial y decidió llamarla Pinosánchez. Por la noche, un hada que había estado en una reunión de una cosa llamada “15-M” llegó al taller de primer político y le dijo:

—Buen Zapatero —dijo mientras el anciano dormía—, has hecho a los españoles tan desgraciados, que mereces que tu deseo de ser padre se haga realidad. Y sonriendo, el hada tocó la marioneta con su varita mágica.

—¡Despierta, pequeña marioneta hecha de pino… despierta! ¡El regalo de la vida es tuyo!

Y en un abrir y cerrar de ojos, el hada dio vida a Pinosánchez.

—Pinosánchez, si eres valiente, sincero y desinteresado, algún día serás un político de verdad —dijo el hada . Luego se volvió hacia un grillo llamado Ábalos, que vivía en la alacena de Zapatero y le dijo:

—Debes ayudar a Pinosánchez. Serás su conciencia y guardián del conocimiento del bien y del mal.

Al día siguiente, Zapatero envió con orgullo a su pequeño niño de madera de gira por España.

—Pinosánchez, Ábalos te mostrará el camino —dijo Zapatero—. Por favor, no te distraigas y llega siempre a tiempo, en el coche de madera que te hecho.

Pinosánchez salió de casa y en compañía de Ábalos y de otras marionetas que se llamaban Koldo y Cerdán, recorrieron España y aconsejados por el titiritero Albares, un titiritero muy famoso, empezaron a hacer cosas extrañas, por las que se encontraron encerrados en una jaula de apaños de la que no podían salir. Pero como Pinosánchez siempre ha tenido mucha suerte fue ayudado por el hada que le preguntó:

—Pinosánchez, ¿por qué estás en esta jaula?

Pero Pinosánchez no quiso contarle la verdad, entonces algo extraño sucedió. Su nariz comenzó a crecer más y más. Cuanto más hablaba, más crecía.

—Cada vez que digas una mentira, tu nariz crecerá — dijo el hada.

—Por favor, haz que se detenga—dijo Pinosanchez—, prometo no mentir de nuevo.

Al día siguiente, camino a la escuela, Pinosánchez conoció a un niño:

—Ven conmigo al País de los Juguetes, que ellos llamaban España. ¡En este lugar todos los días son vacaciones! —dijo el niño con emoción—. Hay juguetes y golosinas y lo mejor de todo, ¡no tienes que ir a la escuela!

Olvidando nuevamente los consejos del hada ,Pinosánchez salió corriendo con el niño por España. Al llegar, se divirtió muchísimo jugando con los españoles.

Y desde entonces cada vez que jugaba con ellos, siempre que dictaba decretos o viajaba , le crecía la nariz, y por eso cuando llegaba a una reunión internacional de juguetes, los magos organizadores del evento, le tenían que colocar en una esquina, pues no era la primera vez, que dejaba sin ojo de cristal a un compañero italiano o francés cuando se volvía para un fotografía de grupo.

Pero todo comenzó a fallar cuando el gran jefe de la juguetería, un muñeco con pelo rubio, gran cabeza, y corbata y que tocaba la trompeta, para que todo le obedecieran, se enfadó y decidió que había que cortar la nariz a Pinosánchez.

Por eso, ahora, según dicen los dueños de negocio, llora lágrimas de serrín, sin que los originarios, de ese gran país que es España, hagan nada. Bueno sí, barren el serrín, del mentiroso Pinosánchez.

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