Análisis
El conflicto de la izquierda uruguaya y las próximas elecciones de 2009
viernes 05 de diciembre de 2008, 01:25h
La decisión del presidente, Tabaré Vázquez de renunciar al Partido Socialista por las críticas de legisladores de esa fuerza a su veto a la ley que despenaliza parcialmente el aborto, crea un verdadero terremoto dentro de izquierda uruguaya; sobre todos si se considera que la definición de la fórmula presidencial representa uno de los temas que divide mayormente la coalición de izquierda.
La renuncia de Vázquez al Partido Socialista se conoce diez días antes de que el próximo congreso del Frente Amplio defina el candidato de esa fuerza para las próximas elecciones de octubre de 2009: siendo la reelección presidencial prohibida por ley en Uruguay, se espera una pugna entre el ex ministro de Economía y Finanzas Danilo Astori y el ex líder guerrillero y ex ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca José Mujica.
De esa manera, la decisión de Vázquez introduce un nuevo elemento de tensión dentro del frente izquierdista: el Frente amplio no consigue alcanzar un consenso unitario en torno a los nombres de quienes integrarán la fórmula electoral. Además, según varios analistas locales, Vázquez podría haber decidido dejar el partido también porque el PS no apoyó su postura de impulsar la candidatura presidencial del ex ministro de Economía y actual senador Danilo Astori.
La renuncia de Vázquez es probable que se repercuta de manera "muy fuerte" en el interior del PS. Después se convirtió en el candidato único de la izquierda para las elecciones nacionales y también se convirtió en el primer presidente socialista del país sudamericano, gobernado desde 1830 por los conservadores partidos Colorado y Nacional.
Los candidatos
Mújica cuenta con el apoyo de los sectores más a la ‘izquierda’ del FA, como el Partido Comunista, la Vertiente Artiguista, y el Movimiento de Participación Popular, que se han aliado para sacar adelante su candidatura a la presidencia. Estas tres fuerzas superan los dos tercios del Congreso del FA, por lo que juntas podrían asegurar la candidatura oficial del ex tupamaro.
Astori, por su parte, heredero natural de Vázquez, cuenta con el apoyo de la Alianza Progresista, del Partido Socialista, y Nuevo Espacio. Es decir, representa a los sectores más moderados del partido que, ante la alianza pro Mújica, han exigido la habilitación de unas elecciones internas “en igualdad de condiciones”.
La lucha por la candidatura ha puesto al descubierto las pugnas y profundas divisiones existentes en el seno del partido. Aunque en un principio se barajó la posibilidad de una candidatura conjunta de Mújica u Astori, ambos han dejado clara la imposibilidad de esta opción. Ninguno quiere ser el segundo del otro y Mújica ya ha anunciado que, en caso de ganar, su vicepresidente será el líder de la VA, Enrique Rubio. Dirigentes del FA ya han mostrado su preocupación ante este clima de tensión, advirtiendo de lo perjudicial que puede ser la división interna del FA de cara a las próximas elecciones.
Dos formas de entender la izquierda
El pistoletazo de salida a la batalla por el control del FA se dio el pasado mes de agosto cuando Danilo Astori dejó su cargo como ministro de Hacienda del país. Tabaré Vázquez, que preside Uruguay desde 2005 lo ve como un perfecto sucesor ya que encarna los valores más moderados de la coalición izquierdista. Además, las malas lenguas señalan que la elección de Astori es un intento, por parte de Vázquez de seguir ejerciendo influencia en las decisiones del partido y, en caso de que éste ganara las elecciones, del país.
Sea como sea, lo cierto es que cuando Tabaré Vázquez llegó a la presidencia del país, eligió a Astori como ministro de Haciendo para tranquilizar a los sectores que temían el excesivo tinte izquierdista de su Gobierno y dar estabilidad a los mercados internacionales.
No hay que olvidar, asimismo, que el empeño de Astori por mantener el equilibrio fiscal le llevó a enfrentarse con los sectores más izquierdistas del FA, que exigían el aumento del gasto social. Astori llegó incluso a presentar su dimisión, que fue rechazada por Vázquez.
Los desencuentros entre Astori y Mújica, que estaba al frente de la cartera de Agricultura, fueron una constante, a pesar de pertenecer al mismo Gobierno. El propio Mújica estuvo a punto de dimitir por el apoyo de Tabaré a su ‘enemigo’ en cuestiones el control del Banco Central o el veto a una ley de suspensión de ejecuciones y más plazo para que los productores agrarios pudieran pagar sus deudas.
Los cierto es que ambos candidatos son la mejor muestra del eterno conflicto interno de las izquierdas en América Latina. Los candidatos más moderados atraen el voto del centro y son vistos con buenos ojos en el escenario internacional, pero no suelen contar con el apoyo de sus partidos y provocan el rechazo de los sectores más izquierdistas, que los tachan de blandos.