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EDITORIAL

Las diferencias y similitudes entre el Comité Federal del PSOE y el Congreso del PP

EL IMPARCIAL
sábado 05 de julio de 2025, 09:11h
Actualizado el: 06 de julio de 2025, 16:55h

En vísperas de inaugurar el Comité Federal del PSOE, Pedro Sánchez merendó en La Moncloa con un grupo de mujeres del partido, elegidas con especial cuidado de entre las más adictas al líder. La propuesta más aplaudida por las fans del presidente fue la de echar del Partido Socialista a los que consuman prostitución. En las redes sociales ya se ha hecho viral un meme en el que aparece vacía la bancada socialista en el Congreso. Bromas aparte, ahora más que nunca, el presidente ha vuelto a tirar del manual de resistencia para salir vivo del atolladero. Las medidas que ha tomado hasta ahora, con algunos nombramientos en la cúpula del partido, no son más que un torpe maquillaje para intentar disimular las graves heridas de la corrupción que han dejado sus dos últimos secretarios de organización, nombrados personal y amistosamente por él. Además, ha vuelto a patinar por el nombramiento de Francisco Salazar, que horas antes se ha visto obligado a rechazar el cargo al ser acusado de acoso sexual por sus propias compañeras. Aún así, ha echado el resto en el Comité Federal; pero a su manera habitual: alardeando de los “éxitos” de su Gobierno y atemorizando a sus compañeros con la llegada del lobo de la ultraderecha. Y, también como suele, ha planteado un aluvión de medidas para erradicar la corrupción de cuajo. Como era de esperar, se ha llevado una larga y sonora ovación. Y es que más del 90 por ciento de los miembros del Comité Federal han sido nombrados y colocados a dedo por Sánchez. Y dependen de él para seguir viviendo opíparamente del cuento progresista sin dar un palo al agua. Sólo Emiliano García Page le ha plantado cara al exigir que convoque una cuestión de confianza o adelante las elecciones. Las 40 intervenciones restantes han coincido en criticar al presidente de Castilla La Mancha por su osadía y ensalzar a su gran líder.

Enfrente, el PP celebra un plácido Congreso para impulsar a Núñez Feijóo en su difícil carrera hacia La Moncloa. Es verdad que ahora más que nunca el partido está unido y tiene el camino despejado. O aparentemente. Porque aunque el PSOE esté devastado, aunque la imagen de Pedro Sánchez se encuentre por los suelos, aunque todas las encuestas vaticinen un batacazo del presidente en las urnas, al líder del PP le queda un largo y tortuoso camino si quiere llegar vivo a La Moncloa. Pues la maquinaria del fango socialista no para. Y porque Sánchez es capaz de todo con tal de amarrar el poder. De nada sirve recurrir a argumentos ideológicos trasnochados y cursis como el de “la casa común del centro reformista” o la transversalidad. Se trata, más bien, de plantear con claridad y sin complejos unas propuestas para atajar los problemas más graves de España como los bajos salarios, el precio de la vivienda, la inmigración ilegal, el caos de las infraestructuras (como la interminable crisis ferroviaria), apuntalar la independencia de la Justicia, bajar los desorbitados impuestos, atajar tantas y tantas barrabasadas del Gobierno de coalición y, en especial, tomar medidas contra la corrupción y en defensa de la Constitución y la regeneración democrática. También debería el PP olvidarse de Vox, pues el partido de Abascal no es el problema.

Aunque todo indica que Sánchez aguantará en La Moncloa hasta 2027, el PP no puede fiarse. Debe estar preparado para emprender en cualquier momento una campaña electoral basada en demoler las mentiras, trampas y corrupciones de la coalición progresista. Tiene que demostrar la torpeza y sectarismo de buena parte de las medidas de este Ejecutivo. Pero, como decíamos, el PP por mucho que repunte en las encuestas, no ha ganado las elecciones con la claridad suficiente como para poder gobernar. No debe olvidarse del resultado de la agridulce victoria de 2023. No debe olvidarse que Sánchez podría volver a gobernar, a pesar de la corrupción, a pesar de perder en las urnas. Porque todos sus socios comunistas, golpistas y proetarras matarían porque siga en La Moncloa. Y ese es el reto. No si va a La Moncloa por el centro o transversalmente. No si llega con Vox o en solitario.

El Comité Federal del PSOE y el Congreso del PP, en fin, terminarán más o menos igual. Con el apoyo y la larga y cerrada ovación de los más fieles seguidores a sus respectivos líderes. Pero antes o después llegará el veredicto final que depende de los que no han asistido ni al Comité ni al Congreso. Depende del voto del resto de los españoles. De los que no buscan la ideología de un Gobierno. Sino la honestidad, la seriedad, el rigor y la eficacia. De los que quieren acabar con la pesadilla de la llamada coalición progresista.

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