Todos sabemos que ,como diría un castizo, ”la cosa no está para bromas en nuestro país”. Y eso mismo se ha detectado en los últimos días, ya que prácticamente no hay comunicación entre Moncloa y Añastro, sede esta última de la Conferencia Episcopal Española.
La Iglesia no da nunca “puntada sin hilos” y es la institución que, podemos decir, mejor conoce los estados de ánimo y de opinión de la sociedad. De ahí, que ante los últimos acontecimientos, haya decidido, no tomar partido ni mucho menos, sino expresar su opinión sobre el estado de la cuestión y solicitar aquello que ya es prácticamente una llamada general, como es la convocatoria de elecciones generales.
El Presidente de la Conferencia Episcopal Española, el Arzobispo de Valladolid, Luís Argüello, hombre de sólida formación no solamente religiosa, tras la última reunión de la Comisión Permanente, hizo unas declaraciones en ese sentido que hicieron vibrar los cristales blindados de los despachos de Moncloa, sobre todo el del Ministro Bolaños empeñado siempre en tratar de solucionar temas espinosos, como son en muchas ocasiones las relaciones Iglesia-Estado.
Pero como decíamos “la Iglesia no da puntada sin hilos”, y en el balance de las relaciones ha pesado mucho la no asistencia del Presidente Sánchez a los funerales del Papa FRANCISCO y al acto de inicio del Pontificado de León XIV.
Ahora en Moncloa se quejan de este distanciamiento y de las declaraciones de Argüello, y vuelven con las amenazas de cambiar los Acuerdos Iglesia- Estado, como siempre hacen cuando hay un tema diríamos complicado, entre ambas instituciones. Pero la Iglesia calla y ve con satisfacción como la Conferencia Episcopal y 19 diócesis de nuestro país han sido premiadas “por su calidad y transparencia en la comunicación”. Un galardón de la Universidad Autónoma de Barcelona que se dedica a estudiar y después a premiar a todas aquellas instituciones que cumplen realmente con los barómetros de transparencia, un hecho que para la CEE es fundamental para “generar confianza y darse a conocer de una forma clara y sencilla, pues además ayuda a que la sociedad ponga cara a las personas que trabajan en la Iglesia y los puestos que ocupan”.
¿Deberían tomar nota en Moncloa?, porque esto no ha hecho nada más que empezar y cuanto más se tarde en dar la voz a los ciudadanos “más dura será la caída”.