Le han criticado con dureza, alguno ha planteado una cuestión de confianza, pero ninguno ha anunciado que retira su apoyo al Gobierno.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha recibido una fuerte andanada retórica por parte de sus aliados y socios, que han criticado con dureza los casos de corrupción que salpican a la cúpula del PSOE. Sin embargo, el presidente ha logrado superar el embate con una batería de medidas para combatir la corrupción, suficiente por el momento para contentar a los partidos que le mantienen en el poder, cómplices y beneficiados del mismo.
El tono lo ha marcado Gabriel Rufián, con una mezcla de indignación hueca y amenaza al presidente, al tiempo que se deja claro que la situación empeoraría de gobernar la derecha de Alberto Núñez Feijóo. Un equilibrismo que ha permitido a los socios fingir enfado y contundencia ante la corrupción, al tiempo que mantiene el apoyo a un presidente cada vez más acorralado y sin Presupuestos Generales del Estado a la vista.
"Si esto se queda en tres listos, usted se tiene que quedar", ha subrayado en primer lugar Rufián, en referencia a Santos Cerdán, José Luis Ábalos y Koldo García, "porque a un Gobierno no se le puede tumbar con lo que tenemos sobre la mesa", ha justificado.
A continuación, ha añadido: "Si esto escala, le vamos a obligar a que la gente decida".

La moción de censura ha sido la espada de Damocles sobre la cabeza presidencial pero, al margen de esta frase de Rufián, todo ha quedado en amenazas de una moción de confianza.
Por ejemplo, la del PNV. La portavoz de la formación vasca en el Congreso, Maribel Vaquero, ha alertado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el pleno extraordinario sobre corrupción de que la confianza de los nacionalistas vascos "va camino de la UCI" y le ha planteado presentar una cuestión de confianza o convocar elecciones.
Tras escuchar a Sánchez en su comparecencia, la portavoz del PNV le ha reprochado que quiera pasar páginas muy rápido tras el caso Cerdán y le ha pedido que no ponga sobre sus espaldas "la responsabilidad de atajar su crisis".
También el partido del fugado Carles Puigdemont, pendiente de su futuro legal, ha hablado de “confianza”. La portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, ha advertido este miércoles al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que antes del supuesto caso de corrupción de Santos Cerdán ya "estaba en la prórroga" en relación a su formación y le ha advertido de que ese tiempo extra "no dura toda la legislatura".
En su intervención durante la comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso por el caso Koldo, Nogueras ha dicho que Junts no votará a favor de "ninguna ley que sirva para maquillar toda la porquería y miseria que supura por muchas de las instituciones del Estado español" y ha criticado duramente la "decadencia" del PSOE y el PP, incapaces de romper "las costuras del traje de la transición" al "bloquear" reformas estructurales y profundas.

Ha destacado también por su dureza la intervención de la líder de Podemos, Ione Belarra, que ha acusado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y a su partido, el PSOE, de formar parte del "sistema corrupto" y de acudir al Congreso para "tapar un escándalo mediático", como el caso Koldo, con "medidas cosméticas".
En su réplica al presidente del Gobierno, que ha comparecido este miércoles en un pleno extraordinario del Congreso para dar cuenta de sus medidas contra la corrupción, Belarra ha considerado "decepcionante" la intervención de Sánchez, y le ha reprochado que no tenga un "compromiso sincero" para luchar contra la corrupción.
"Por eso ustedes no pueden ser parte de la solución, porque son parte fundamental del problema, porque ustedes forman parte de un sistema político y económico que se deja comprar por las grandes empresas de este país a través de mordidas o a través de puertas giratorias. Un sistema corrupto que hay que cambiar de arriba a abajo", ha denunciado.
Mucho más sumisa ha sido la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, que ha hablado en calidad de portavoz del grupo parlamentario de Sumar. Díaz ha asegurado que el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, es "honrado", pero le ha pedido que cambie "el rumbo" porque "gobernar no es resistir" sino "transformar" con medidas.
Díaz ha dicho que sabe que Sánchez es "honrado" pero ha señalado que la ciudadanía progresista está "angustiada por la corrupción" y "porque no quiere que gobiernen las derechas" en España.
"Así que, señor presidente, le pido que avancemos porque no queremos que gobiernen ellos", ha añadido en alusión a PP y Vox.

Ese miedo a que gobiernen las derechas también han sido el principal eje de la intervención de la portavoz de EH Bildu en el Congreso, Mertxe Aizpurua. "Lo que está en juego es si nos dirigimos hacia un ciclo político en clave recentralizadora, reaccionaria y antisocial o abrimos algo nuevo que ofrezca un horizonte democrático plurinacional y social", ha manifestado.
Pero, ante esta disyuntiva, ha puntualizado que no vale con decir que lo que viene es peor y con sostener una mayoría social como la actual con el argumento de que vienen el PP y Vox.
Según la portavoz, esa fase ya ha concluido y ahora se necesita un nuevo propósito no solo para avanzar en esta legislatura, sino para asentar las bases de las siguientes, que ha resumido en un proyecto "democrático, popular y plurinacional que afronte de forma estructural la corrupción y que promueva mayorías sociales".
Ha sido, en fin, una difícil mañana en el Congreso de los Diputados para Pedro Sánchez, aunque el presidente ha salido con su poder intacto, gracias a la connivencia de los intereses de su Gobierno con los diversos partidos que lo sustentan.