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Novela

Ricardo Raphael: La fabricación de un crimen

lunes 21 de julio de 2025, 01:51h
Actualizado el: 21 de julio de 2025, 02:04h
Ricardo Raphael: La fabricación de un crimen

Seix Barral. Barcelona, 2025. 536 páginas. 23, 90 €. Libro electrónico: 11,99 €.

Por Óscar Baamonde

Sin querer pecar de egocentrismo ni tampoco incurrir en la ofensa de desdeñar alguna que otra trayectoria profesional, todo parece indicar, después de dos encargos, que me empiezo a postular como el experto literario en true crime de este suplemento. Respecto a esto, la problemática es amplia y variada ya que, uno, no soy un ávido lector de este subgénero y, dos, las secciones de policiaco e intriga de las librerías españolas están deseando deshacerse de todos esos libros sobre crímenes reales que van acumulando polvo en las estanterías y que no dejan de llegar cada semana. Así que, al menos de momento, parece que tendremos tela por cortar durante un largo tiempo y un servidor tendrá que buscar la manera de escribir sin pecar de viejos tropos del crítico cultural amargado de turno.

Prosiguiendo, el último paquete que tuvo en su buena voluntad enviarme el coordinador del suplemento, fue el reciente libro publicado a cargo del sello Seix Barral, en el que el periodista y escritor Ricardo Raphael (Ciudad de México, México, 1968) denuncia, en propias palabras, la “injusticia institucionalizada” en México, como contaba en su entrevista al medio Zenda Libros. Estas palabras se reflejan en su nuevo libro, La fabricación de un crimen, en el que disecciona el polémico caso del secuestro del hijo de Isabel Miranda de Wallace en el año 2005, suceso que convulsionó a la sociedad mexicana del momento y que, ahora, sirve de objeto al escritor hispanoamericano para exhibir las costuras del sistema judicial del país.

Esta historia nos traslada a la madrugada del 12 de julio de 2005, cuando un joven empresario desaparece misteriosamente en la Ciudad de México. Desde su familia se alertó inmediatamente que la víctima había sido secuestrada y conforme fueron sucediéndose los meses, las calles se llenaron de anuncios llamativos, como el que podemos ver en la portada del libro (uno de los muchos anuncios que la señora Wallace usó para exponer el rostro de mujeres y hombres inocentes que acusó públicamente de delitos graves, con recompensas de por medio, calumnias sin derecho a defensa para las víctimas), que llamaban al orden a la población para que ayudaran a encontrar a los secuestradores.

El objeto de la narración no se centra tanto en el ‘qué’, sino en el ‘cómo’; analizando la confección de un crimen que acabó por desencadenar un revuelo mediático y una auténtica pantomima. Tras el velo gris de un drama familiar, se ocultaba la farsa de una madre que, bajo la falsa apariencia de una mujer destrozada por el horror de un supuesto secuestro, retorció la realidad de manera perturbadora para conseguir notoriedad e influencia, todo esto mientras se jugaba vilmente con la vida de muchas personas inocentes.

Ricardo Raphael rastrea las vergüenzas, las manzanas podridas que va dejando el Estado a su paso, estudiando las numerosas contradicciones que se evidencian en la figura de una persona que desempeña, a la vez, el papel de víctima y verdugo. La adulteración de la realidad que se desencadena cuando la verdad se ve ultrajada por la política y los organismos responsables de repartir justicia son sustituidos por una estructura cuyos cimientos se basan en la corrupción, la completa carencia de humanidad y empatía, y el tráfico de influencias. Los largos brazos de la corrupción se estiran hasta los entresijos más profundos del Estado y llevan a Isabel Miranda de Wallace a convertirse en una de las mujeres más poderosas de México, concretamente desempeñando el rol de asesora principal (junto con otras personas) del expresidente mexicano, Felipe Calderón, que ejerció en el intervalo de 2006 a 2012.

Durante dos décadas, la investigación detalla cómo se preparó un plan terrorífico en el que se manipularon pruebas y se crearon culpables de la nada absoluta, esto provocó que se encarcelaran a múltiples personas torturadas y coaccionadas, y que, por supuesto, no fueron sentenciadas gracias a hechos apoyados en la veracidad y lo fehaciente. El caso Wallace no es solo un entramado político-corrupto, sino que supone también un testimonio terrorífico sobre la vanidad y la crueldad humana, extensamente documentada y bien narrada para el interés del lector.

Abordando una red extensa y compleja de relaciones y hechos para fabricar una realidad paralela, que por momentos roza la ficción más cinematográfica, y que sin la documentación plasmada con todo lujo de detalles sería difícil de creer. Difícil de creer por ser un caso tan desolador que pone en tela de juicio valores fundamentales, que deben regir una sociedad civilizada y moderna, como la justicia, y que involucró entre su lista de cómplices a actores del Estado, a la prensa, a poderes superiores e, incluso, hasta la misma presidencia.

El libro parece mutar de una crónica negra sobre el caso de un “crimen real” en la historia de México, a una especie de testimonio vigente de denuncia social e histórica para unos hechos, cuyo daño sigue sin ser reparado, y el ensalzamiento de valores como la justicia, la democracia, la búsqueda de la verdad, la ética y la moral y un llamado a la responsabilidad social del ciudadano como elemento vertebrador de esa democracia.

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