Aunque todavía, dicen, no ha recibido el “placet” por parte del gobierno español, monseñor Piero Pioppo, actual Nuncio de Su Santidad en Indonesia, será el nuevo Nuncio en España, en sustitución del filipino Bernandito Auza, actual representante papal en la Unión Europea. El elegido por el Papa León XIV tomará posesión de su cargo después del verano.
Monseñor Pioppo nació en la ciudad italiana de Savona en 1960 y fue ordenado sacerdote en 1985. Se doctoró en Teología Dogmática y comenzó su preparación diplomática en la Academia Pontificia Eclesiástica para en 1993 ingresar en el Servicio Diplomático de la Santa Sede, siendo destinado a las Nunciaturas de Corea del Sur y Chile. Tras su paso por la Sección de Asuntos Generales de la Secretaría de Estado y su nombramiento como prelado del IOR (Istituto per le Opere di Religione), en 2010 fue designado Nuncio en la sedes de Camerún y Guinea Ecuatorial, donde permaneció siete años, hasta llegar a la de Indonesia. Ahora, ocho años después, Monseñor Pioppo llega a España. Habla cuatro idiomas: italiano, inglés, francés y español, y su edad permite pensar que el de nuestro país podría ser su último destino final, no exento de retos complicados, pues debe seguir trabajando en la renovación del episcopado español, culminar la fusión de seminarios, trabajar en posibles modificaciones en los límites territoriales de las diócesis, que es un proyecto que según parece lleva guardado en un cajón desde hace más de 20 años, y trabajar en relaciones Iglesia-Estado que muchas veces han puesto muchas piedras en los caminos que transitan entre Moncloa y la sede de la Nunciatura en la madrileña calle de Pío XII.
Según parece en la Secretaría de Estado Vaticana se barajaban también los nombres del maltés Spiteri y el del italiano D’Aniello, pero ha sido la opción de monseñor Pioppo la que ha vencido pues cuenta con muchos apoyo dentro de esa Secretaria de Estado que conoce perfectamente pues fue secretario personal del que fue titular de la misma, el cardenal Angelo Sodano.
Ahora en España, plaza nada fácil, tendrá que saber moverse en un ruedo que dominan, entre otros el cardenal arzobispo de Barcelona, Omella, miembro de la poderosa Congregación de Obispos, del cardenal Arzobispo de Madrid, Cobo, también en el mismo organismo, sin olvidar al Presidente de la Conferencia Episcopal Española, el arzobispo de Valladolid, Argüello. Tres mosqueteros que desean colocar a sus candidatos en las sedes episcopales vacantes, que son varias, y las que se avecinan, pues ya algunos de sus actuales titulares han presentado su renuncia por edad.
Además, no podemos olvidar la cuestión política, como decíamos, en las relaciones con un gobierno que recibe críticas veladas de algunos monseñores, o con petición de adelanto de elecciones generales, como ha hecho Monseñor Argüello, no hace muchas jornadas, petición que ha levantado ampollas en amplios sectores de la clase política gobernante.
Así que mucha suerte, monseñor Pioppo y se confirma la noticia que Santiago nuestro Patrón le ayude en la complicada tarea que le espera.