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TRIBUNA

Xuan Bello en el corazón

miércoles 30 de julio de 2025, 18:42h

Cabeza ovalada y pequeña con arrugas en la frente y entradas de vampiro, rostro graso, rojizo, afable, bueno, ojos como la luz de los veranos de Paniceiros y Borrenes cuyas tonalidades recordaban al trigo ardiente, y un porte que combinaba delgadez y magnetismo como de figurinista moderno de cuadro de Zurbalán…

Como una gaviota perdida en la lluvia de un martes, ha muerto hoy Xuan Bello, el autor de la obra maestra de la novela compuesta en formato de narrativa discontinua, arraigada, y preciosista Historia Universal de Paniceiros; una novela escrita en asturiano y que puso al día a Miguel Torga, a Juan Perucho, a Proust y a Miguel Delibes, y que por eso, traducida, fascinó a nuestros grandes narradores contemporáneos como Luis Mateo Díez y demás.

Pero Xuan Bello, poeta, periodista, novelista, conversador impagable, productor y presentador de televisión, y académico de su lengua, era mucho más que Paniceiros. De hecho le conocí y le quise, y me lanzo desde ahí con dolor a señalar que es imposible andar mejor, hablar mejor, ser más humilde y normal a pesar de saber tanto de tantas cosas que nos gustan como la poesía, los libros, la música y el cine, hablar como hablaba, tener esa gestualidad, esa afabilidad, ese compromiso telúrico, no transigir, no decir tonterías… Y su señora Sonia... Me encanta esa mujer. ¡Joder qué pareja: era espectacular, pero con la llegada de su hija Lena no digamos! ¡Un triunvirato asturiano! ¡Y encima con éxito; pero con modos y maneras de andar por casa sin desatender el mundo!

Xuan Bello no publicaba nada en castellano o en otro idioma que no se hubiera publicado antes en asturiano, porque era un labriego de su idioma y un soldado del mismo nacido para saber y hacer saber que existe un lugar en el paraíso cuyo nombre es Asturias, y cuyo apellido es Bello.

Xuan Bello era en efecto uno de los últimos sabios de la tribu.

Su obra y su éxito desde Asturies y para el mundo me pareció siempre algo altamente estimulante y muy, muy bonito.

Su muerte, un palazo en los dientes contra el que me revelo ahora y para siempre mediante la lectura, la memoria y el cariño.

Xuanín: que la tierra te sea ligera aunque a nosotros nos pese el aire…

¡Y dile a la muerte que la odio!

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