Antonio Banderas cumple este domingo 65 años, una edad que recibe pletórico, sin haber caído en los habituales y excesivos retoques estéticos a los que han sucumbido otras estrellas de su generación, volcado en su Teatro del Soho CaixaBank de Málaga e ilusionado con la boda en España de su hija Stella.
Bromista, seductor, cercano y empático a todo lo que le rodea, el protagonista de 'Dolor y gloria', con más de cien películas en su trayectoria, cuida su forma física, promueve la dieta mediterránea y una alimentación equilibrada, en la que ha reducido el consumo de carne roja desde que en 2017 sufrió un infarto.
Fiel a sus convicciones, no ha buscado que tratamientos estéticos agresivos transformen su rostro en busca de la eterna juventud, como lo han hecho otros galanes de Hollywood como Tom Cruise, Brad Pitt o George Clooney.
En los últimos años ha combinado sus intervenciones en cine con los musicales del Teatro del Soho, su anhelado teatro malagueño que tantas satisfacciones le ha dado este año.
En los Premios Talía, que otorga la Academia de Artes Escénicas de España, consiguió los cuatro galardones a los que estaba nominado 'Gypsy', un espectáculo que dirigía y producía, en una gala en la que fue reconocida su larga trayectoria con el Talía de Honor.
Al finalizar, en su discurso de agradecimiento señaló: "Seguiré buscando la excelencia", un objetivo que le ha guiado siempre en su profesión, en la que no duda en prestar voz y ayuda a quienes se le acercan.
Una razón por la que los halagos hacia su persona no languidecen. Recientemente, el músico, poeta y director teatral Marcello Melo escribía en sus redes sociales que Banderas es "más que una estrella, un anfitrión volcado en el arte y la cultura, en su tierra y en cualquier sitio al que va".