Los cuatro partidos separatistas de mayor relieve, Junts, ERC, PNV y Bildu, se han...
Los cuatro partidos separatistas de mayor relieve, Junts, ERC, PNV y Bildu, se han puesto de acuerdo para mantener a Pedro Sánchez en Moncloa y exprimirle dos años más. Llegarán hasta el límite. ERC acaba de extraer de las competencias nacionales el control de los aeropuertos catalanes.
El presidente del Gobierno sabe que no puede gobernar. Se dedica a sobrevivir haciendo las concesiones que los separatistas le exigen. Procura modular, eso sí, el chantaje para que no se acentúe la caída del PSOE en las encuestas. Lleva así cinco años. De forma especial los dos últimos. La caravana de las concesiones no se ha detenido un solo día. Tanto Junts y ERC como el PNV y Bildu han sido implacables en el chantaje que mantienen contra viento y marea. Apoyan a Pedro Sánchez, aunque carecen de la menor afinidad con él. Lo único que les interesa del presidente sanchista es su extrema debilidad porque gracias a ella han avanzado en sus pretensiones más que en las cuatro décadas precedentes.
No será fácil restablecer lo cedido. Hay rendiciones que pueden ser definitivas. Que Pedro Sánchez se mantenga en el poder le costará a España el pago de una factura inasumible. No se trata de especulaciones ni de catastrofismo. Gobernar gracias al apoyo de veinte partidos, con todas sus contradicciones, es una pirueta de circo.
Habrá que reconocer que a Pedro Sánchez le ha salido bien esa pirueta, hasta ahora. A España, no. Varios líderes políticos de relieve, como Isabel Díaz Ayuso; varios periodistas sagaces, como Isabel San Sebastián, han descarnado la situación actual. Que no es compleja ni oscura. Es sencilla y clara. Se trata de un líder político dispuesto a mantenerse en el poder al precio que sea. Lo paga todo con el mayor cinismo. Y está al caer el referéndum que el sanchismo calificará de no vinculante, pero que los alfiles mediáticos del separatismo y de la extrema izquierda convertirán en una realidad difícil de combatir. Son muchos, en fin, los que esperan que nuevos informes de la UCO hagan saltar por los aires la pirueta circense que Pedro Sánchez está interpretando con innegable habilidad.