Continuamos con la misma y firme afirmación de lo que escribíamos la pasada semana: ”Queremos la paz”. Y lo hacemos otra vez, porque el Papa nos ha vuelto a animar este pasado miércoles, durante la audiencia general, cuando ha hecho con contundencia “un fuerte llamamiento a sea a las partes implicadas y a la comunidad internacional, para que se termine el conflicto en que tanto terror, destrucción y muerte ha causado en Tierra Santa”.
León XIV ha sido muy claro pues ha dicho textualmente: ”Saber que, incluso en la hora más oscura, se puede seguir siendo libre para amar hasta el final”. Un mensaje del Papa León XIV al glosar la detención de Jesús en el huerto de los Olivos. ”En la vida no es necesario tenerlo todo bajo control. Basta con elegir cada día amar con libertad. Esta es la verdadera esperanza: saber que, incluso en la oscuridad de la prueba, el amor de Dios nos sostiene. En plena noche, cuando todo parece derrumbarse, Jesús muestra que la esperanza cristiana no es evasión, sino decisión".
León XIV ha reconocido en su mensaje que “también Jesús se siente turbado ante un camino que parece conducir solo a la muerte y al fin”, “pero –añadió– está igualmente convencido de que solo una vida perdida por amor, al final, se reencuentra. En esto consiste la verdadera esperanza: no en tratar de evitar el dolor, sino en creer que, incluso en el corazón de los sufrimientos más injustos, se esconde la semilla de una nueva vida”.
Pero León XIV no se detuvo en sus reflexiones y se preguntó, más bien nos preguntó a todos: “¿Cuántas veces defendemos nuestra vida, nuestros proyectos, nuestras seguridades, sin darnos cuenta de que, al hacerlo, nos quedamos solos?. Y nos respondió que “la lógica del Evangelio es diferente: solo lo que se da florece, solo el amor que se vuelve gratuito puede devolver la confianza incluso allí donde todo parece perdido”.
Unas palabras y unas formas de actuar que nos hizo recordar al fallecido Papa FRANCISCO, sobre todo cuando nos ha dicho: “Queridos hermanos y hermanas, aprendamos también nosotros a entregarnos a la buena voluntad del Padre, dejando que nuestra vida sea una respuesta al bien recibido. En la vida no es necesario tenerlo todo bajo control. Basta con elegir cada día amar con libertad. Esta es la verdadera esperanza: saber que, incluso en la oscuridad de la prueba, el amor de Dios nos sostiene y hace madurar en nosotros el fruto de la vida eterna”.
Al final de la audiencia general León XIV ha hecho “un fuerte llamamiento, ya sea a las partes implicadas ya a la comunidad internacional, para que se termine el conflicto en que tanto terror, destrucción y muerte ha causado en Tierra Santa”. “Suplico que se libere a todos los rehenes y se alcance un alto el fuego permanente que facilite el ingreso seguro de las ayudas minoritarias y que se respete el derecho humanitario ”, continuó el Papa, quien, además, mostró su adhesión “a la declaración conjunta” de los patriarcas de Jerusalén que, en la víspera, “han pedido poner fin a esta espiral de violencia, y de dar prioridad al bien común de las personas”.
Tras estas palabras de León XIV cabe preguntarse si siguen los rigoristas ultramontanos poniendo en duda la forma de ser de Prevost, y si quieren continuar con su campaña de descrédito. Allá ellos.
Yo apuesto, como siempre, por el Papa, sea quien sea. El Espíritu Santo no se puede equivocar.