Pedro Sánchez no contribuye a la paz en la franja de Gaza por acusar a Israel de cometer un genocidio. Sólo consigue aplacar a sus socios comunistas que le exigían medidas contundentes contra Netanyahu, ganarse el siniestro aplauso de Hamás y poner en riesgo las relaciones diplomáticas con el Estado hebreo. La irresponsabilidad del presidente del Gobierno quedó en evidencia cuando el grupo terrorista que provocó la guerra con su criminal acción el 7 de octubre de 2023 asesinando a más de 200 personas y secuestrando a varios centenares de israelíes emitió un comunicado celebrando las medidas del Gobierno, sólo minutos después de haber cometido un atentado en Jerusalén en el que murió un ciudadano español.
La desesperación de Sánchez, cercado por los múltiples casos de corrupción de su familia y su Gobierno, presionado por sus socios y ahora acusado de enriquecerse con la prostitución, le ha llevado a cometer un grave error. Porque puede ser admisible denunciar la brutal agresión militar de Israel en Gaza, pero no puede tomar medidas al margen de la Unión Europea, de la OTAN y de las democracias occidentales; menos aún, blanquear a un grupo terrorista. Porque Pedro Sánchez insultó sin miramientos a Netanyahu. Pero no se atrevió a denunciar los crímenes de Hamás, ni siquiera minutos después de que los terroristas asesinaran a un español en el atentado en Jerusalén en el que murieron 6 personas. Pero ya es una práctica habitual de Pedro Sánchez aliarse con los herederos de ETA y con los golpistas catalanes para sobrevivir en Moncloa. Ahora, se pone del lado de los terroristas de Hamás en busca del apoyo de sus socios y, sobre todo, para desviar la atención de la crisis política y personal que sufre.
Pues esa crisis es el verdadero origen de la solemne comparecencia de Sánchez en Moncloa para anunciar unas medidas tan inútiles que ni siquiera sirven para impedir que Estados Unidos siga enviando armas a Israel desde las bases españolas de Rota y Morón. Sólo sirven para que Hamás califique las medidas del Gobierno como “un importante paso político y moral”. Sólo sirven para que el Estado hebreo propague por el mundo entero que el Gobierno español es “antisemita y corrupto, además de mantener vínculos con países tiránicos como la Venezuela de Nicolás Maduro.”