La tensión entre Rusia y la OTAN ha alcanzado un nuevo punto crítico después de que Polonia denunciara la pasada madrugada la violación de su espacio aéreo por parte de varios drones rusos. Varsovia confirmó que derribó los aparatos, calificando el episodio como una “violación sin precedentes” de su soberanía y, en consecuencia, de la Alianza Atlántica.
La respuesta de Estados Unidos no se ha hecho esperar. El presidente Donald Trump escribió en su red social Truth Social un breve pero contundente mensaje: “¿Qué pasa con Rusia violando el espacio aéreo de Polonia con drones? ¡Ya vamos!”. La reacción se interpreta como una advertencia directa al Kremlin y se produce horas antes de que el mandatario republicano se reúna en Varsovia con el presidente polaco, Karol Nawrocki.
El Gobierno polaco, tras el incidente, ha invocado el artículo 4 del Tratado del Atlántico Norte, que faculta a los países miembros a convocar consultas urgentes cuando consideran amenazada su integridad territorial. Se trata del mayor choque entre Moscú y la OTAN desde el inicio de la guerra de Ucrania en 2022.
Desde Rusia, las autoridades han optado por una posición ambigua. Aunque el Kremlin no ha negado que drones de su propiedad atravesaran el espacio aéreo polaco, sí ha rechazado que se trate de un acto hostil. Moscú insiste en que “no existen intenciones de atacar Polonia”, pero no ha ofrecido explicaciones sobre la incursión.