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Lo que pudo haber enseñado México a la UE para tratar (es un decir) con Trump

Carlos Ramírez
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carlosramirezhhotmailcom/14/14/22
miércoles 10 de septiembre de 2025, 18:02h

A pesar de ciertos indicios europeos que no le reconocen a países de América Latina madurez política, la Unión Europea podría dar un paso audaz para crear un grupo de estudios estratégicos sobre el carácter no-diplomático del presidente estadounidense Donald Trump en sus tratos con México.

La historia es interesante: México demostró que Trump y sus amenazas verbales agresivas y amenazantes son, como dijera el presidente Mao de Estados Unidos, “un tigre de papel”. Y lo que ocurrió la semana pasada en México evidenció que Trump es mucho bluf, aunque a veces tiene la habilidad para poner cara de póker y engañar a sus adversarios.

El miércoles 3 de septiembre arribó a México en visita oficial --antes inclusive de un hecho inusual: la falta de un encuentro personal entre los presidentes de Estados Unidos y México-- el secretario estadounidense de Estado Marco Rubio, para negociar una nueva agenda bilateral.

Pero lo interesante fue que antes del aterrizaje de Rubio, Trump ya había creado un ambiente de tensión que en ciertos sectores gubernamentales, sociales y políticos mexicanos las horas previas a una invasión militar del Ejército americano para perseguir a cárteles de narcotráfico en México, sin el permiso del Gobierno mexicano.

Horas antes de la llegada de Rubio, Trump volvió a declarar que México era un narcoestado, que los cárteles mexicanos gobernaban el país y qué esas circunstancias sí iban a cambiar porque la Casa Blanca tenía ya planes para invadir militarmente México, con o sin permiso local. Y para completar el ambiente de tensión, un día antes de la llegada de Rubio personalmente el presidente Trump ordenó el ataque con misiles contra una supuesta lancha venezolana, que supuestamente transportaba droga, que había ordenado también la supuesta muerte de once supuestos narcotraficantes y que era el principio ya del supuesto ataque militar en México contra el narcotráfico en modos de narcoterrorismo.

Así fue como Trump fijó el marco referencial de la visita de Rubio y los mexicanos pensaron que ya venía la invasión militar. Unas cuatro horas antes de la llegada de Rubio al Palacio Nacional para entrevistarse con la presidenta mexicana y su gabinete de seguridad, Claudia Sheinbaum Pardo volvió a reiterar por cuarta vez que México no autorizaría la invasión militar americana y que tendría que defenderse como tuviera que defenderse. Es decir, no cayó en el garlito.

Pero he aquí que llegó Rubio y desplegó la diplomacia de la seda en los encuentros públicos --lo que se supo de la reunión en Palacio Nacional, las negociaciones en la cancillería mexicana y la conferencia de prensa conjunta con el canciller Juan Ramón de la Fuente Ramírez-- y hasta los periodistas estadounidenses que ya esperaban la llegada de militares y marines pusieron cara de what porque el secretario de Rubio elogió públicamente a la presidenta mexicana y dijo que los dos países estaban cooperando en la lucha contra el narcotráfico y que… nada más, con el dato adicional de que expresó su agradecimiento a la colaboración mexicana en la lucha contra el narco.

Ciertamente, todas las negociaciones diplomáticas tienen dos universos: el público que es institucional y el privado que es de seguridad nacional. Pero lo público no puede mentir sobre lo privado; es decir, que Trump amenazó con meter ya a militares a México, Rubio dijo que no y al final México demostró que Trump solamente blofea con sus amenazas y que basta con decirle no para descolocarlo en su sistema de toma de decisiones estratégicas de seguridad nacional.

Es posible que en privado --en lo oscurito, como se dice en México, o en la letra chiquita del comunicado conjunto que al final no fue el Acuerdo de Seguridad que México había esperado-- el gobierno mexicano pudiera haber cedido en algunas de las presiones americanas para ampliar operaciones antinarco en México, pero aun así no sería en las condiciones delineadas claramente por Trump de que tropas especiales, Ejército regular, DEA, CIA, FBI, ICE, drones, misiles, Guardia Costera, en fin, las 19 agencias de la Comunidad de Inteligencia de la Casa Blanca estarían mandando en México como lo hicieron con el Plan Colombia.

Todas las operaciones que tenía pensado realizar en México el aparato de seguridad nacional de Estados Unidos podrán hacerse pero tendrán que pasar por el proceso burocrático de autorización del Gobierno mexicano, y ahí México ha sido muy quisquilloso en evitar cartas blancas a Estados Unidos y ha creado pasos institucionales, legales y hasta constitucionales para impedir la acción directa de Estados Unidos en acciones militares en México.

Lo que se percibió en México de la última negociación de Trump con la Unión Europea en la OTAN fue una negociación unilateral desde los intereses estadounidenses y los países europeos tuvieron que someterse a las amenazas del presidente de EU. Trump amenazó a México igual o peor que a Europa, pero la estrategia mexicana fue la de decirle a la Casa Blanca que no y háganle como quieran, que ya nos enteraremos por la prensa si nos invaden con militares y marines.

México negó a Trump su cereza de pastel: el sometimiento de México a los intereses de Washington y militares mexicanos en las calles común aquel amargo año de 1847 en que Estados Unidos declaró la guerra a México, invadió el país, llegó hasta el mítico castillo de Chapultepec y colocó la bandera estadounidense en Palacio Nacional, además de quitarle a México en la mitad de su territorio.

Pero México obligó a Trump a someterse a las reglas de negociación mexicanas.

Carlos Ramírez

Maestro en Ciencias Políticas

Periodista, Maestro en Ciencias Políticas, columnista político desde 1990, director del Centro de Estudios Políticos y de Seguridad Nacional S.C., director del portal indicadorpolitico.mx

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