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La intolerable voracidad de la Sociedad General de Autores

martes 09 de diciembre de 2008, 07:32h
Existe una leyenda urbana según la cual en muchas bodas suele colarse gente que no ha sido invitada. Pero en ocasiones, la realidad supiera a la ficción: y así hemos sabido que la Agencia Española de Protección de Datos ha multado con 60.101 euros a la Sociedad General de Autores y Editores -SGAE- por grabar sin permiso una boda en Sevilla y aportar el vídeo a un juicio, en lo que constituye “una clara violación del derecho constitucional a la intimidad y a la propia imagen”. La grabación la obtuvo un detective privado contratado por la SGAE, quien se coló en una celebración nupcial que tenía lugar en un restaurante sevillano, y a la que obviamente no estaba invitado. El delito de los contrayentes fue que en la celebración de su enlace se bailó al son de “canciones protegidas”, sin que pagasen el preceptivo canon a la SGAE.

Cuesta creer que -por citar algunos nombres- Alejandro Sanz, Joaquín Sabina o David Bisbal estén interesados en fiscalizar quién interpreta o se mueve al son de sus canciones durante una fiesta privada. Por esa regla de tres, habrá que tener sumo cuidado en que los equipos de música de los hogares españoles no reproduzcan durante estas celebraciones navideñas más que música clásica –a salvo de rapiñas y cánones-, o la elaborada por algún familiar con estudios de solfeo. La propiedad intelectual es un derecho, y muy legítimo. Autores de libros, canciones y películas son dueños de sus creaciones y es lícito que de ello obtengan el fruto que merecen. Pero no lo es que, bajo la dudosa excusa de luchar contra la piratería, el órgano que los represente haga gala de una voracidad sin precedentes, hasta el extremo de violar la ley y ser condenada por ello. Además, si bien es cierto que son condenables las descargas ilegales en internet, la SGAE debería entender que precisamente gracias a este medio, las creaciones de muchos de sus autores son mundialmente conocidas. Y, por ende, venden y recaudan más –SGAE incluida-. Es un hecho que el “canon” despierta un enorme rechazo, pero también pingües ingresos a la SGAE que tanto sintoniza con Zapatero. “No a la guerra” y el vídeo en el que muchos de sus integrantes salían arqueando la ceja en apoyo al Presidente del Gobierno son argumentos que han pesado a la hora de pagar favores. Como el canon. Por fortuna, la Justicia -cuando funciona- suele poner en su sitio las cosas.
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