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Trump y la violencia como sistema

Carlos Ramírez
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carlosramirezhhotmailcom/14/14/22
miércoles 17 de septiembre de 2025, 20:12h

Todo análisis sobre la violencia política tiene que partir del criterio de que se trata de actos irracionales, independientemente de motivaciones políticas. El debate viene Desde Los Demonios de Dostoievski y el atentado contra El archiduque austrohúngaro Francisco Fernando que inició la Primera Guerra Mundial.

Pero cada sociedad tiene sus contextos y circunstancias que enmarcan actos de violencia con motivaciones políticas: los asesinatos de los hermanos Kennedy, del líder activista Martin Luther King y de políticos en actividades cotidianas. Y no debe olvidarse que en julio del año pasado, el entonces candidato Donald Trump estuvo a punto de morir en un atentado con motivaciones políticas. Y ahora la irracionalidad de la violencia se presentó en un mitin político donde se debatía con discursos –radicales, cierto, pero con el instrumento de la palabra y del pensamiento-- con el asesinato de la activista conservador Charlie Kirk.

El punto de partida de cualquier análisis sobre la violencia social en EE UU tiene que ser el reconocimiento de que la sociedad política estadounidense nació de la violencia: la construcción misma del territorio americano tuvo que pasar a sangre y fuego por los millones de indios nómadas que eran los propietarios de las tierras donde pastaban los búfalos y las comunidades organizadas se asentaban temporalmente en tiendas de campaña y que fueron aplastados.

Tampoco debe olvidarse que la conquista del oeste sobre los indios pasó también por una guerra contra México en 1847 para quitarle la mitad de su territorio y lograr la expansión territorial estadounidense desde la lengüeta territorial muy estrecha en el este –las Trece Colonias en algo así como el 12% de lo que hoy es el territorio total de EE UU-- para extenderse del Atlántico hasta el Pacífico.

Y como parte de ese mismo escenario hay que contextualizar la última decisión que tomó el presidente Trump y que está en proceso de formalización para cambiarle el nombre al Departamento de Defensa y regresarlo a su caracterización original como Departamento de Guerra. Se está tratando solamente de un hecho que ya está circunstanciado en la realidad, pues el Departamento de Defensa que se simboliza en el edificio del Pentágono como sede de la estructura que toma las decisiones bélicas De Washington ha sido bautizado por la realidad como la Casa de la Guerra.

Más que paradojas, hay circunstancias que definen la dimensión de las contradicciones: demócratas y republicanos han sido víctimas de atentados caracterizados como parte del terrorismo interno que aprovechan la dimensión histórica de la Segunda Enmienda de la Constitución para seguir permitiendo que los ciudadanos adquieran armas de cualquier tipo y las adquieren con facilidad. En los últimos días, inclusive, una corte de Florida anuló la prohibición y por esa decisión el ciudadano puede portar de manera visible sus armas, como seguimos viendo y vimos con intensidad las películas del viejo oeste.

Con timideces e intereses creados, los demócratas no han podido terminar con una Segunda Enmienda y solo han alcanzado a establecer ciertas exigencias, reglas o temporalidades tardadas para otorgar permisos, pero hay estados en EE UU donde las ferias callejeras de venta de armas --desde pistolas hasta tanques-- es parte del comercio de la violencia.

Y a ellos se agrega el hecho inocultable de que el principal problema --ni atendido ni menos resuelto-- de la violencia en EU tiene que ver con la existencia de armas fantasmas, es decir, que tienen un origen registrado pero que después se pierden y se venden y revenden hasta perder cualquiera indagación sobre el propietario original. Y estas armas fantasmas son las que más se comercian. Y por cierto, cualquier persona puede convertirse en vendedor de armas sacando una licencia especial y transportar su mercancía en maletas y en lugar de oficinas específicas puede despachar en cafetería u hoteles.

El principal contrabandista de armas es el Gobierno de Estados Unidos y basta ver este modelo de intermediación protegido por el área militar americana de los llamados lords of the war o señores de la guerra que son quienes utilizan armas de desecho del Ejército americano y lo mismo las venden a dos grupos en pugna y en guerra en países del tercer mundo. Ahora mismo, por ejemplo, las armas sofisticadas de los cárteles mexicanos del crimen organizado o se adquieren en Estados Unidos y se cruzan de contrabando o los comerciantes de armas se encargan de entregarlos a domicilio y por tanto esos grupos delictivos están teniendo armas automáticas, granadas y hasta drones, sin que la autoridad estadounidense establezca un control estricto de las armas.

La Segunda Enmienda es una de las más complicadas en el término de la violencia, pero tiene que ver justamente con el origen expansionista y conquistador de Estados Unidos. Ante la incapacidad oficial y militar a principios del siglo XIX y ante la necesidad de apresurar la expulsión o aplastamiento de las tribus indias, la Constitución estableció el criterio de que cualquier ciudadano tiene el derecho de armarse para su defensa y parar crear milicias que pueden sustituir los vacíos oficiales militares.

La violencia terrorista con armas de fuego dentro de Estados Unidos ha llevado a los demócratas a establecer algunas medidas tibias de control de armas, pero ha exhibido con mucha claridad la fortaleza --para llamarle de algún modo-- de los republicanos que sufren actos de violencia terrorista pero se niegan siquiera a dar declaraciones públicas contra la Segunda Enmienda.

Ahí está el origen de la violencia americana. Hay anécdotas de personas que colocan banderas americanas en el quicio de sus puertas, pero no solo con intención patriótica sino para mandar el mensaje de que ese hogar es republicano y por tanto hay armas en su casa para enfrentar a los delincuentes.

Muy lamentable y condenable que el influencer Kirk haya sido asesinado cuando daba un discurso, pero más preocupante que ni así sacuda la conciencia republicana para encontrar una forma de regular las armas que se usan contra otros ciudadanos.


indicadorpolitico.mx

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@carlosramirezh

Carlos Ramírez

Maestro en Ciencias Políticas

Periodista, Maestro en Ciencias Políticas, columnista político desde 1990, director del Centro de Estudios Políticos y de Seguridad Nacional S.C., director del portal indicadorpolitico.mx

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