Luis Fernando Quintero aporta en un artículo información sólida sobre el costo que...
Luis Fernando Quintero aporta en un artículo información sólida sobre el costo que para España supone la crecida del absentismo laboral, enmascarado algunas veces tras la cortina del teletrabajo.
Durante el primer trimestre del presente año, el absentismo superó las 1’12 millones de personas, lo que corresponde al 7 por ciento de las horas de trabajo pactadas. Desde el año 2013, la tasa de incapacidad temporal, según Quintero, se ha duplicado, resquebrajando el natural desarrollo de la economía española.
En el año 2023 se perdieron 368,7 millones de jornadas en el régimen general de la Seguridad Social, un 52% más que en 2018 Y no se trata de un dato circunstancial, sino que “responde a un problema estructural”. El absentismo laboral nos cuesta un ojo de la cara. Araña ya el 3’5% del Producto Interior Bruto. A la empresa española le cuesta 4.613 millones de euros. La entera economía española se zarandea y resquebraja por la crecida incontenida del absentismo laboral.
Está claro que es necesario respetar y consolidar los derechos de los trabajadores. También está claro que, junto al reconocimiento de esos derechos, existe el deber de trabajar y no esconderse detrás muchas veces de las más pintorescas excusas. Respeto sin fisuras para la inmensa mayoría de los trabajadores españoles. Pero a los que se evaden de sus obligaciones habrá que denunciarlos en beneficio de todos. No se tienen derechos si se eluden los deberes. España ha sido siempre país de picaresca. La literatura de nuestros clásicos así lo refleja. Pero sus abusos tal vez nunca hayan sido tan voluminosos como ahora.
Protegidos por la demagogia de ciertos sectores del Gobierno, crece el número de trabajadores dispuestos a saltarse sus obligaciones, engañando a sus compañeros y a sus empresarios. Y es conveniente que los medios de comunicación denuncien esa realidad especialmente dañina para la convivencia social y para la economía nacional.