En apenas 24 horas, Pedro Sánchez ha sufrido dos batacazos políticos y personales. Ha sido humillado. Por eso, al merecido Premio Nobel de la paz de María Corina ha respondido con el mismo silencio mezquino que al plan de paz de Donald Trump. Un silencio que demuestra que la política del Gobierno español va en el sentido contrario de la historia al alinearse con los terroristas de Hamás, que sólo buscan aniquilar el Estado de Israel, y con los comunistas de Nicolás Maduro, que han dado un golpe de Estado en Venezuela para seguir en el poder después de perder las elecciones. Mientras, todas las democracias occidentales han aplaudido el éxito del plan de paz del presidente norteamericano y han celebrado el premio logrado por una mujer que lucha con valentía para hacer justicia y erradicar el totalitarismo criminal del dictador caribeño. Como explicó el Comité el Comité noruego del Nobel, “cuando los autoritarios toman el poder, es crucial reconocer a los valientes defensores de la libertad.”
El Gobierno español ha apoyado sin reticencias al sátrapa Nicolás Maduro, a pesar del pucherazo electoral que le permite seguir en el poder. Ha apoyado y cerrado acuerdos comerciales con un político que desprecia la democracia, que permanece en la Presidencia mediante la represión más brutal y la aniquilación de los opositores, como ha intentado hacer con la propia María Corina que se ve obligada a vivir escondida y aislada para impedir ser detenida, torturada y, probablemente, asesinada por denunciar las tropelías del régimen bolivariano. El mejor embajador en el mundo del dictador venezolano es José Luis Rodríguez Zapatero, el expresidente español que colabora con Pedro Sánchez, como su mejor aliado para que siga en el poder. El antecesor socialista en La Moncloa, además de ser uno de los hombres más cercanos a Maduro y su mujer, está en el punto de mira de la Justicia internacional por sus opacos negocios con el régimen chavista.
A trancas y barrancas, Pedro Sánchez aguanta en La Moncloa aliado con los comunistas, golpistas catalanes y filoetarras. Pero allende las fronteras es un apestado. Es excluido de las cumbres de la UE por su estulticia política, amenazado por Trump con expulsar a España de la OTAN, chantajeado por Marruecos, país en poder de sus secretos más inconfesables... El presidente español, en fin, está marginado en el mundo democrático por no ser fiable. Ni decente. No obstante, ha anunciado que asistirá a la firma del acuerdo de paz en Egipto. Hay que esperar que Trump no le endilgue una sonora colleja.