Todas las encuestas independientes vaticinan una clara victoria del PP si se celebraran ahora las elecciones generales. Pero Alberto Núñez Feijóo no debería lanzar las campanas al vuelo. Le queda un largo y tortuoso camino para llegar a La Moncloa, si es que llega algún día.
Pedro Sánchez busca desesperadamente revertir esas encuestas con unas maniobras torticeras y antidemocráticas. La principal consiste en trastear con el censo actual con la inclusión de un millón de inmigrantes a los que ya está nacionalizando y subvencionando; sin olvidar unos cientos de miles de descendientes de los exiliados republicanos en Iberoamérica. Y como ya hiciera en 2023, también aprieta la pinza con Vox para desinflar al PP, operación que tanto éxito tuvo al recortar significativamente el número de votos que parecía tener asegurados.
Santiago Abascal no lo disimula, pues ataca sin cesar a Núñez Feijóo a sabiendas de que el PP es su principal caladero de votos, cuando debería ser el partido con el que aliarse para echar a Sánchez de La Moncloa. Pero el líder de Vox teme que su partido se desinfle si Feijóo gobierna. Se siente más cómodo con Sánchez en la Moncloa. Y así el enemigo de su enemigo termina siendo su amigo.
Y su amigo Pedro Sánchez actúa igual. Critica sin piedad a Núñez Feijóo, curiosamente por su cercanía a la ultraderecha. Y de este modo, le da protagonismo a Vox, como si fuera el partido que marca el camino del PP. Porque también sabe el presidente que cada voto de Vox es un voto menos del PP, el único partido que puede arrebatarle el poder. Políticamente, la treta es inteligente. Moralmente, una manipulación indecente.
Por suerte para el PP, Alberto Núñez Feijóo parece haberse caído del guindo y ya denuncia públicamente la existencia de la pinza que desde hace mucho hemos denunciado muchos medios de comunicación. Sólo falta que reaccione y responda a las andanadas de Vox contra el PP cada vez que se producen. No debe tener miedo al partido de Abascal, ni siquiera cuando algunas Comunidades Autónomas corren el riesgo de perder los apoyos de Vox. Y aunque ahora resulta difícil, debería tender puentes para lograr una suerte de acuerdo con Vox para unir sus fuerzas y echar a Sánchez de La Moncloa que es lo que quieren todos los votantes de ambos partidos. Pues la unión del centro derecha es la única opción para arrebatar el poder al peor presidente de la democracia.