En un excelente trabajo periodístico de investigación, publicado en el diario Periodista Digital, Manuel Trujillo aporta una cifra reveladora. En los últimos años “más de dos millones de extranjeros han conseguido la nacionalidad española”. Con derecho a voto, claro. En 2024, 252.476 personas fueron nacionalizadas por Pedro Sánchez. Las cifras del sanchismo desbordan con mucho a las de Mariano Rajoy. Parece claro que se trata de una meditada operación para presentar en el año 2027 un censo desmesurado que podría dar la razón a las encuestas de Tezanos.
Pedro Sánchez, a la vista de lo que ha ocurrido con varios mandatarios en América y en Europa, el último el expresidente de la República francesa Nicolas Sarkozy, sabe que, si pierde las elecciones generales, no pasará desde la presidencia del Gobierno a la jefatura de la oposición, sino al banquillo de los acusados. Y naturalmente se esfuerza haciendo todo lo necesario para burlar las encuestas y bordear el abismo sin caer en él.
Los extranjeros, desmesuradamente nacionalizados, podrán votar en las elecciones generales de 2027. Y en ello trabaja Sánchez, aparte de en los varios centenares de miles de hijos y nietos de los republicanos que se exiliaron tras la guerra incivil y que les ha ofrecido la nacionalización.
Para redondear la operación, Pedro Sánchez necesita asegurar las fechas electorales agotando la legislatura. Sabe muy bien lo que hace frente al hedonismo de un sector del Partido Popular que canta victoria sin tener en cuenta de con quién se están jugando las castañas que arden en el fuego.
Manuel Trujillo, en fin, desenmascara las intenciones de Pedro Sánchez. Lo califica de “marrullero”. Asegura que “nacionaliza extranjeros pensando en alterar el resultado natural de las urnas”. Y conviene reflexionar sobre el ingreso en prisión de Nicolas Sarkozy. “Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”.