“La política no puede resignarse al cinismo ni al populismo. Necesitamos convicciones firmes, autenticidad y una visioìn de futuro. La viabilidad de un país se juega en cinco factores: demografiìa, tecnología, defensa, economía y cultura. Sin ellos, no hay proyecto nacional sólido”.
“Estamos asistiendo a un cambio de era que tiene como coordenadas una revolucioìn tecnológica enormemente disruptiva y una reconfiguración en ciernes del tablero geopolítico. Creo que el liberalismo conservador sigue siendo la persuasión política más conveniente para el espacio de centroderecha, ese ideario tiende a adoptar una visión del mundo basada en el orden y la libertad”.
“Orden y libertad no son palabras vacías: son los pilares de nuestra civilización. Sin orden, la libertad degenera en caos; sin libertad, el orden se convierte en tiranía. Defender ambos principios es la tarea central de nuestro tiempo. Ese es el mensaje de este libro y la invitación que quiero hacer al lector”.
“La Inteligencia Artificial y la biotecnología cambiarán nuestras vidas como nunca antes. Pero el desafiìo no es solo tecnológico, es humano. Necesitamos regular sin ahogar la innovación, y recordar siempre que la dignidad de la persona es irrenunciable frente a las promesas del transhumanismo”.
“El orden internacional nacido tras la Guerra Fría está resquebrajándose. Rusia, China e Irán disputan el liderazgo mundial. La guerra de Ucrania no es solo un conflicto regional: es un aviso de lo que está en juego en este siglo. Frente a ello, Occidente necesita cohesión, y el viìnculo transatlántico sigue siendo imprescindible”.
“La historia ha regresado y las naciones europeas deben plantearse con urgencia, para estar a la altura del tiempo que nos toca vivir, coìmo defender sus intereses y coìmo dotarse de los medios para poder hacerlo”.
“Europa ha despertado de un sueño ingenuo: el comercio no garantiza la paz. Debemos asumir maìs responsabilidad en defensa y seguridad, fortalecer nuestras naciones y a la vez nuestra unidad. Una Europa deìbil es la antesala de su disgregacioìn”.
“La desintegración de Europa seriìa la primera consecuencia del resquebrajamiento de las estructuras nacionales. El que su unidad sea el anverso de su diversidad y se apoye en esta supone que cuanto más sólidos sean los sillares más lo será el edificio”.
“Nuestra relació con Hispanoameìrica es parte esencial de Espanña. La hispanidad no es un lastre: es una comunidad de lengua, historia y destino. Hoy esa región enfrenta el peligro del populismo y de la influencia de potencias que buscan debilitarla. Frente a ello, construir democracias sólidas es el mejor antídoto”.
“Los españoles debemos recuperar una conciencia ecuaìnime de nuestra obra americana... La hispanidad se nos revela como un sentimiento de solidaridad y parentesco, tanto como un deseo o voluntad de cooperacioìn”.
“La convivencia en Espanña exige un ‘nosotros’ compartido. El secesionismo y el revisionismo histoìrico ponen en riesgo nuestra unidad. Defender la Constitución y la Transición es garantizar la paz civil y el futuro de todos. Espanña solo será fuerte si lo que nos une prevalece sobre lo que nos divide”.