Las muchas sospechas del Tribunal Supremo sobre la presunta financiación irregular del PSOE pueden ser la tumba política de Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno y la gerente del partido, Ana María Fuentes, han afirmado que el propio líder socialista podría haber cobrado dinero en metálico en Ferraz, pero ninguno lo recuerda, una amnesia difícil de entender. Ambos aseguran, sin embargo, que es “lícito” el origen de las ya conocidas como chistorras, aunque no aclaran ese origen y también han olvidado de dónde provenían los muchos fajos de dinero que circulaban por los pasillos de Ferraz. Y esa es la clave. Pues si es lícito debería ser sencillo reconocer su procedencia.
Porque, en efecto, cobrar dinero en metálico no es ilegal. Pero ocultarlo a Hacienda y al Tribunal Supremo sí lo es. Y hasta ahora, el PSOE no ha sido capaz de aclarar por qué no consta ese trasiego de dinero en ningún sitio y, lo peor, nadie parece saber de dónde llegaban los abultados sobres. Los investigadores, en cambio, parecen tener indicios de que el dineral que se repartía en Ferraz provenía de las comisiones tan irregulares como delictivas de las obras públicas que supuestamente cobraban y adjudicaban Cerdán, Ábalos y Koldo.
En tal caso, el posible cobro en metálico de Pedro Sánchez sería un grave delito. Primero, por no declararlo, pero también por ser un dinero tan negro como el carbón. Si quiere evitar que se difunda la sospecha de que el PSOE se financiaba irregularmente y de que el dinero que “podría haber cobrado” el presidente era negro, el partido y el líder socialista están obligados a aclarar su origen. Pero se resisten, lo que ahonda las muchas sospechas que sobrevuelan Ferraz.
Después de los casos de supuesta corrupción de su mujer, su hermano y su fiscal general, Pedro Sánchez no puede seguir echando balones fuera. Ya es hora de que explique con detalle cómo se financiaba su partido. Porque si no es capaz de aclararlo, si ha perdido la memoria resulta evidente que algo oculta. Y en el caso de que se demostrara el origen irregular de las famosas chistorras, Pedro Sánchez, entonces sí, podría acabar sentado en el banquillo de los acusados. Por la financiación irregular de su partido y por haber cobrado dinero negro.