El cierre de la planta provocaría la pérdida de 4.000 puestos de trabajo, lo que repercutiría negativamente en el resultado electoral socialista.
Pedro Sánchez y su gabinete están valorando la posibilidad de prolongar el funcionamiento de la central nuclear de Almaraz (Cáceres). La razón es sencilla: utilizar las instalaciones extremeñas para exprimir sus posibilidades en las próximas elecciones autonómicas regionales. El adelanto electoral anunciado por la presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, ha trastocado los planes del Gobierno para con la energía nuclear. Tal y como ha venido marcando la difícil legislatura de los socialistas, entrampados con las exigencias de sus socios separatistas, el Ejecutivo ahora está dispuesto a aparcar su filosofía energética para arañar votos en unos comicios extremeños que pueden empezar a marcar el declive definitivo del 'sanchismo'.
La vigencia de la central cacereña tiene un peso específico en la región, de modo que el Gobierno no quiere exponerse a otro descalabro por una decisión directa del Ministerio de Transición Ecológica. Según datos de Centrales Nucleares Almaraz-Trillo (CNAT), el funcionamiento del recinto nuclear da trabajo a más de 3.800 empleados. Además, según su informe del primer semestre, la central genera 83 millones de euros de contribución en Extremadura. Este monto, sumado a los 450 millones de euros anuales que está planta aporta en concepto de impuestos, señala la gran relevancia que tendría su cierre en las elecciones autonómicas. Más aún si se contempla que el candidato socialista, Miguel Ángel Gallardo, está imputado por las presuntas irregularidades en la contratación del hermano del presidente del Gobierno por parte de la Diputación de Badajoz, en 2017.
Cambio de filosofía socialista por votos
Esta semana Moncloa ha recibido la petición formal de las empresas propietarias de la central nuclear de Almaraz (Iberdrola, Endesa y Naturgy) para prolongar la vida útil de los dos grupos de la instalación extremeña hasta junio de 2030. La CNAT ha manifestado en su nota que se compromete a seguir operando Almaraz de forma "segura, fiable y eficiente, manteniendo los altos estándares que la sitúan entre las mejores centrales del mundo". En este sentido, ha trascendido que las eléctricas van a comprometerse a abandonar sus pretensiones fiscales en favor de una retribución por los servicios de control de tensión que aporte la planta para reforzar el sistema eléctrico y evitar apagones. Porque el inédito apagón nacional del pasado 28 de abril ha supuesto un antes y un después en el debate sobre la vida de las nucleares en España. Y las eléctricas están reivindicando que dicha tecnología es fundamental para garantizar el suministro eléctrico español.
Por todo ello, y porque la producción de Almaraz suministra el 7% de la electricidad consumida en España (equivalente a cuatro millones de hogares), Sánchez parece estar dispuesto a dejar de lado su filosofía energética, y la de muchos de sus votantes, por una mejor competencia electoral. Atrás pueden quedar las duras exigencias que hasta la fecha ha pautado para la supervivencia de la central cacereña, cuyo inicio del cese de actividad sigue estando previsto para el 1 de noviembre de 2027 y deberá finalizar, sobre el papel, en el 31 de octubre de 2028.
Producción para cuatro millones de casas
Incluso la vicepresidenta tercera y ministra del ramo, Sara Aagesen, había reiterado esta semana que las eléctricas debían cumplir estas tres "condiciones contundentes": seguridad para las personas, que se garantice la seguridad de suministro y que no suponga un mayor coste para los ciudadanos. Esas palabras de la dirigente del Gobierno llegaron minutos antes de que CNAT comunicase su decisión, en busca de lograr una prórroga de tres años para la vida útil del primer reactor de la central cacereña. Desde entonces, el Ejecutivo está repensando la estrategia y remite a la decisión del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que deberá emitir un informe que verifique que la planta cumple con todos los requisitos de seguridad. De ser favorable (es más que previsible), Sánchez le habrá quitado a Guardiola una de sus principales bazas electorales.
La presidenta de la Junta, que peleará por su reelección el 21 de diciembre, ha comentado el volantazo socialista en las redes sociales. "Llevábamos años luchando para evitar el cierre de Almaraz, pero ha bastado una convocatoria electoral para que aparezca la 'reflexión energética'", ha analizado antes de proclamar con ironía "milagros de la democracia". "Ahora, el Gobierno de Sánchez recoge cable y encima quiere fabricar un relato", ha proseguido para rematar su argumento indicando que "yo me conformo con que nuestra central nuclear siga funcionando y las miles de familias que dependen de ella tengan futuro".