El español tumbó a Musetti en un partido de bella factura y confirmó su presencia en las semifinales a lo grande (6-4 y 6-1). Dominio del murciano, que no cedió su saque.
Carlos Alcaraz recuperó este jueves el trono del tenis mundial. Cuando deshizo las maletas en las Finales ATP, tras unas semanas de desconcierto en su rendimiento, sabía que tres victorias en la fase de grupos de este torneo le bastaban para volver al número uno del ranking. Había cumplido en las dos primeras jornadas de la Copa de Maestros (tumbó en su debut a Álex de Miñaur y después derrotó a Taylor Fritz) y en esta fecha enfrentó a Lorenzo Musetti. Y remató con éxito el desafío, al ganar al italiano por 6-4 y 6-1 y cumplir con el objetivo. El murciano será el mejor jugador del planeta después de once meses de trabajosa excelencia. Con sólo 22 años, suma dos cursos en la cima de este deporte.
Sabía el astro español que sea cual fuera el resultado de esta cita, ya estaba clasificado para las semifinales del torneo. Pero tenía claro 'Carlitos' cuál era la meta de este evento. En la previa, tras ganar su segundo encuentro, había confesado que "intento no pensar en ello, pero es muy difícil no pensar en el puesto número uno". "Al principio del partido pensé un poco en ello, pero durante el partido había muchas otras cosas en las que estar", añadió, en un avance de la ruta a seguir para tumbar al guerrero Musetti. Porque comenzó con los nervios propios de la altura del botín en juego.
Un Alcaraz superior
Pronto dejó claro el transalpino que iba a pelear cada bola y a tratar de obligar al murciano de ganar los puntos varias veces. No en vano, si el nacido en Carrara ganaba accedía también a las semifinales, de modo que se vaciaría sin contemplaciones. Además, contó con el favor del público turinés, que anhelaba contar con dos compatriotas en la pelea por el trofeo. El ambiente era casi de Copa Davis y el número nueve del ranking empezó bien en la defensa de su servicio, con un saque impoluto (pleno de primeros saques en su turno inaugural) y una muestra de garra que igualó a dos juegos el marcador. Puso las cartas sobre la mesa.
Alcaraz respondió a la exigencia que pautaba su rival con una solidez impresionante. Es más, alternó truenos de derecha con subidas a la red y alguna que otra dejada. En el quinto juego ganó en blanco su servicio tras mostrar lo variado de su arsenal y defender con astucia y determinación. Ambos tenistas competían casi en plenitud, con potencia y precisión, para regocijo de la grada. La igualdad gobernaría el primer set, sin bolas de rotura, hasta el décimo juego, cuando 'Carlitos' aceleró del todo. Ahí, con la presión por las nubes, el italiano flaqueó ante la jerarquía insistente del favorito. El oriundo de El Palmar facturó la segunda pelota de break en el que sería el juego clave del encuentro. Duró casi 10 minutos y supuso el 6-4 que allanó la senda del murciano.
Musetti debía reaccionar, ya que sólo había sido superior a su oponente en los puntos ganados desde el segundo saque. Sólo había podido conectar cinco golpes ganadores y concedió 11 errores no forzados. En cuanto que el juvenil aumentó la tensión con su derecha, el transalpino sufrió para sostener la eficacia. Pero le tocaba arriesgar si quería sobrevivir, de modo que se remangó asumiendo lo resbaladizo del único plan posible. Pegándole más fuerte. Mas se encontró con la mejor versión de un Alcaraz muy concentrado en el tenis, en ejecutar el planteamiento consensuado con Juan Carlos Ferrero. Se convirtió en un muro desde el fondo de la pista y disparó sus posibilidades de triunfo.
Primero de grupo: sólo vería a Sinner en la final
No le quedó otra que levantarse y aplaudir en varias ocasiones al respetable. Algunos intercambios largos, no hubo muchos, evidenciaron la categoría de los jugadores. El toscano no se descentró y se aferró a sus opciones batallando para sacar adelante sus saques... aunque acabaría resultándole imposible aguantar el ritmo de la consistencia ajena. En el cuarto juego de la segunda manga cedió su servicio en blanco y a toda velocidad se descubrió 4-1 abajo. Eso sí, no vendió barata su piel, ya que forzó dos bolas de break de inmediato. Y como suele ser habitual, cuando más presión hay, mejor juega el murciano. Remontó, cerró el juego y se aproximó de forma irremediable hacia el merecido festejo.
Sólo en el desenlace perdió el foco el jugador local. Sólo ahí le hizo falta el aliento de la hinchada aunque no habría manera de reconducir la inercia. Alcaraz prosiguió su ejercicio de firmeza defensiva (sólo empañada por la agresividad desatinado en el resto de los segundos saques) y pasó al ataque con seguridad y naturalidad. Moviendo de lado a lado a su oponente, aplicando profundidad a sus golpes. Así llegó una nueva rotura y el 6-1 decisivo. Y de este modo arribó el número uno definitivo del genio de El Palmar, que pone la guinda a un 2025 de en sueño, en el que ha cosechado Roland Garros, US Open (fue finalista en Wimbledon), los Masters 1.000 de Montecarlo, Roma y Cincinnati, y los torneos de Róterdam, Queen's y Tokio. Para un balance total, de momento, de 67 victorias y sólo ocho derrotas en 2025. Nunca ha ganado tanto, ni siquiera en 2022, cuando fue el número uno más joven desde 1973.
Preguntado por su gesta, comentó que "significa el mundo para mí". "El número uno del año es siempre un objetivo. Para ser sincero, vi el numero 1 muy lejos con Jannik (Sinner) ahí. Pero desde la mitad de la temporada hasta ahora me propuse el objetivo porque estaba ahí, tenía la oportunidad de jugar buenos torneos seguidos para darme la oportunidad de estar cerca, de pelear con Jannik y al final la conseguí", declaró en la pista del Inalpi Arena. Y añadió que "significa todo, por todo el trabajo que pusimos en todo el año, estoy muy contento con el trabajo de mi equipo".