www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

La revolución del Gobierno

domingo 16 de noviembre de 2025, 17:52h

El Gobierno antiespañol está llevando a cabo una revolución que atañe a lo más profundo de la vida humana. Compuesto por ministros cientificistas, junto con unos asesores y otros colaboradores, que, si bien andan escasos de conocimiento –“produjeron”, “contundencia cero”, “jurisdisprudencia” (P. Alegría. Ministra de Educación) “medio lustro=25 años”.

(A. Urtasun, Ministro de Cultura)-, saben lo preciso para crear una nueva forma de pensar. Son científicos por iluminación y osadamente se lanza a transformar desde la raíz cultural todas las ideas y creencias que han dominado la vida humana -“la cultura es la opción política más revolucionaria” (E. Urtasun)-. En realidad, quieren poner la mente del individuo en disposición de seguir automáticamente los impulsos generados por el poder.

Confían en superar la ciencia y la lógica tradicional, asentándose sobre nuevos fundamentos epistemológicos. Si rechazan la metodología convencional se debe a su intención de llevar al rebaño a que se guie por la irracionalidad, suprimiendo el pensar basado en la legalidad-determinismo y objetividad y sustituirlo por una imaginación alocada desprendida de la realidad. A diferencia del marxismo que defiende que la infraestructura creaba la superestructura, ahora el científicismo gubernamental –la cultureta de los residuos marxistas- estipula que habrá de ser en la superestructura donde habrá de discurrir el movimiento –Hegel otra vez boca arriba-. A partir de unos nuevos fundamentos gnoseológicos, el gobernante espera no sólo cambiar la lógica de la ciencia y de la tecnología, sino crear una nueva lógica transmutando todos los principios de lo suficientemente probado, El Gobierno, aunque lo ignore, está actuando según el principio de discontinuidad, estimulando la función creativa degenerativa. Su propósito es reforzar la conciencia social consistente en construir una forma de pensar desordenada, en la que desaparezca el principìo de no contradicción y de identidad, así como toda lógica procedente de las leyes de la naturaleza, los entes de razón, la revolución relativista (Einstein, Reichenbach) y la revolución cuántica (Bohr, Schrödinger, de Broglie, Heisenberg). A cambio, el gobernante iletrado impondrá la voluntad ilógica y caprichosa como absoluto incontrolable, esperando ascender la vida humana hacia estadios inimaginables. No es extraño que para el rebaño sea objeto de culto y siga su estela cientificista que le llevará al vacío -¿por qué no hay nada en vez de algo?-. El Gobierno, especialmente su Presidente Doctor que pretende ser causa sui por creerse ens supremo, quiere desespiritualizar a la sociedad, porque el vacío es el mejor camino para liberarle – no tendrás nada y serás feliz-.

La nueva “ciencia” de la ignorancia está siendo para el Gobierno y su rebaño, el camino directo al progreso. Una vez que se purifique su mente, la masa, haciéndola extremadamente ignorante para que el saber no ocupe lugar en el intelecto, será enteramente libre de todas las ataduras. Entonces al individuo se le podrá conducir a un estado primitivo, regresar a la edad de oro humana –volver al mundo feliz del Cretácico, recuperando la afinidad familiar con los Atelidae, de los Hylobatidae y los Hominidae-.

Con este fin, bajo las condiciones del nuevo espíritu científicista, el Gobierno está haciendo lo posible para que el individuo no sepa nada del pasado. Primero lo está recomponiendo imaginativamente–memoria democrática-, para en lo sucesivo extirparlo completamente de la sociedad –la implantación definitiva de la amnesia colectiva-. Los dioses del progreso, determinantes del azar, han elegido a un Gobierno integrado porseres ilógicos, con un sistema neuronal desajustado, capaces de acabar con la normalidad. Su antítesis, la anormalidad, será impuesta por la revolución gubernativa partidocrática, que consiste en hacer lo contrario a lo que ha estado haciendo el hombre en la historia. El primer paso será establecer la neolengua, sin que la expertitud -C. Calvo. (Presidente del Consejo de Estado)- requiera tener conocimiento lingüístico, ni literario. Les basta con excluir las ideas y todas las palabras reaccionarias, recomponiendo todo el lenguaje a modo de una clase en un parque infantil –la revolución de los niños malos-, empleando la perspectiva de género –la ciencia de las ciencias-, feminizando las palabras e invirtiendo su significado. Así se está preparando a la mente humana para ponerla en la pila sacrificial.

Esta es la manera en que el Gobierno formaliza unos contenidos, que al ser tan vacuos no requerirán la captación cognoscitiva de la realidad, A diferencia de la idea orteguiana de que “pensamos con las cosas”, el cientificismo gubernamental quiere imponer una lógica desquiciada –el fin de la normalidad (G. Steingart)- que cambiará según la voluntad y el deseo de los dirigentes, la ambivalencia del instante y de los pequeños espacios temporales del periodo. Para el Gobierno las palabras traición, corrupción, robo, ocupación, cinismo, nepotismo, plagio, expoliación, maldad, injusticia, violencia, desigualdad, privilegios, desproporcionalidad, irresponsabilidad, etcétera, deben dejar de tener sentido en todo el ámbito del relativo conjunto humano y serán sustituidos por sus antónimos, que son las flamantes categorías del progreso colectivista. No obstante, el significado de estas palabras seguirá siendo utilizados por el Gobierno, Ya que con ellas podrá calificar al adversario-enemigo. Ahora bien, nunca la sociedad podrá emplearlas para juzgar al Gobierno y a su servidumbre.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)

+
0 comentarios