Desde que Pedro Sánchez se instaló en La Moncloa, se suceden los hechos históricos protagonizados por su Gobierno. En estos últimos días, por primera vez un fiscal general del Estado se ha sentado en el banquillo de los acusados y ha sido condenado por cometer un grave delito como es la revelación de secretos. Lo peor de su condena se encuentra en el auto que señala que Álvaro García Ortiz incumplió la neutralidad que lleva aparejado su cargo “por motivos políticos”; por perjudicar a una rival, a Isabel Díaz Ayuso.
También por primera vez en la democracia, un diputado ha ingresado en prisión; en este caso con el acta entre los dientes por aquello del sueldo y el aforamiento, que de poco le ha valido. Y también pasará a los anales el viaje de la panda del Peugeot, pues tres de ellos ya han dormido en la cárcel de Soto del Real. Sólo queda, aunque a la intemperie, el mismísimo Pedro Sánchez que aún no ha preparado la mochila, como han hecho Ábalos y Koldo antes de comparecer ante el juez. En este caso, lo histórico es que el responsable de todos los casos de corrupción, el centro de todas las tramas, el “jefe” todavía no se ha sentado en el banquillo de los acusados. Pero es cuestión de tiempo. También puede batir el récord si se convierte en el primer presidente de la democracia en ser imputado por tantas y tantas cosas, por los incontables casos de corrupción que le embadurnan.
Del mismo modo, por primera vez un Gobierno de la UE incumple su obligación de presentar en tiempo y forma los presupuestos generales del Estado en el Congreso de los Diputados; y nada menos que por tercera vez. Como también puede calificarse de histórico el que un Gobierno de coalición esté formado por 22 ministros y por un batiburrillo de partidos, unos 20 de extrema izquierda que hasta ahora, y sólo hasta ahora, orbitan alrededor de Sumar, el conglomerado de Yolanda Díaz, que se desmorona tanto como ella.
Pero lo peor, y también histórico para la imagen de Pedro Sánchez, reside en la práctica unanimidad de los analistas que certifican que se trata del peor Gobierno de la democracia. Y lo es por haber llegado a La Moncloa después de perder las elecciones y de la mano de los partidos antisistema, los golpistas catalanes y los herederos de ETA, los que quieren quemar la Constitución y destruir España, los que aguantan la corrupción del Ejecutivo con tal de seguir exprimiendo al líder socialista.
En efecto, todo lo que ha hecho Pedro Sánchez es histórico. Pero para mal. Pues formará parte de la historia negra de España después de pasar de ser un ejemplo en el mundo por la transición pacífica de una dictadura a una democracia, por haber protagonizado los mejores y más prósperos años de nuestra historia reciente, por ese “régimen del 78” que ahora quieren enterrar.
Y por eso, Pedro Sánchez pasará a la Historia. Por haber resucitado las dos Españas “a garrotazos” con el incondicional apoyo de sus socios, por su perversa ambición y, por lo que se ve, también por haber hecho el viaje rodeado, cuando no liderado, por los más corruptos.