En plena vorágine por las investigaciones de corrupción que acechan a Pedro Sánchez, el Gobierno ha decidido descabezar la UCO, la unidad de la Guardia Civil que ha destapado e investigado con rigor e independencia los casos que afectan a la mujer y el hermano del presidente, al ya exfiscal general del Estado, a José Luis Ábalos a Santos Cerdán y a Koldo García, entre otros. El coronel Rafael Yuste, jefe de la unidad, después de un trabajo impecable y valiente, ha sido ascendido a general de Brigada por lo que debe abandonar su puesto.
Es la oportunidad del Gobierno para nombrar “a dedo” y precipitadamente a un nuevo jefe lo que ha levantado todas las alarmas. Pues Marlaska no es de fiar y Pedro Sánchez, aún menos. Hay que recordar la destitución fulminante por el ministro del Interior del coronel Pérez de los Cobos por cumplir con su obligación al negarse a facilitar el contenido de unas investigaciones; una destitución que fue anulada por arbitraria” por el Tribunal Supremo.
No puede considerarse, por tanto, una casualidad que el relevo del coronel Yuste se produzca cuando el exministro de Transportes y su asesor se encuentran en la cárcel, dispuestos a pactar con la Fiscalía cualquier cosa que les rebaje las penas que están al caer. Y es razonable pensar que, como poco, el reemplazo entorpecerá temporalmente las investigaciones en curso de la UCO, lo que supone un alivio para el Gobierno. Pero lo que hace más sospechoso el relevo es el argumento de Moncloa de que se trata de un procedimiento habitual que no afecta a las investigaciones en curso. A estas alturas, ¿quién se fía de lo que digan los fontaneros de Sánchez?
Tampoco es una casualidad que el relevo en la cúpula de la UCO se produzca después de encallar en el Congreso la reforma judicial diseñada para sustituir a los jueces incómodos que instruyen los incontables casos de corrupción que torpedean al Gobierno. Pedro Sánchez maniobra sin pudor para intentar salvar el pellejo, pues sabe que la Justicia ya le ha puesto en su punto de mira.
De ahí, que el descabezamiento de la UCO resulte más que sospechoso. Hay que temer que el Gobierno intente asaltar la unidad con el único propósito de colocar a un nuevo jefe que se pliegue a sus órdenes. No va a resultar fácil por tratarse de miembros de la Guardia Civil. Pero ése es el verdadero objetivo de Sánchez, con Marlaska al frente del nuevo y deleznable asalto a la institución. El asalto al órgano policial que ha luchado contra la corrupción en cumplimiento de los mandatos judiciales y que ha puesto al presidente contra las cuerdas gracias a la impecable labor del coronel Yuste y de todo su equipo de guardias civiles.