El lunes 1 de diciembre, el presidente emérito mexicano Andrés Manuel López Obrador presentó públicamente su libro titulado Grandeza, qué tuvo el propósito de rescatar toda la historia del México indígena u originario y para aportar sus puntos de vista sobre lo que considera el agravio de la llamada conquista española y a partir de lo que ha exigido como disculpas públicas del Reino de España por lo realizado durante 300 años de presencia española en lo que hoy es México.
El libro Quiero rescatar y revalidar al mundo indígena que perdió su autonomía en 1521 con la victoria De España. López Obrador ha tenido siempre una posición a favor del mundo indígena, e inclusive en sus primeros años como funcionario público trabajo en el Instituto nacional indigenista, una oficina pública dedicada a promover los valores de las comunidades originarias.
No es el primer caso en el que se intenta revalorizar al mundo indígena. El 1 de enero de 1994, un grupo guerrillero de exestudiantes organizó a comunidades indígenas de Chiapas para fundar lo que denominó Ejército zapatista de Liberación nacional, pero que no alcanzaba la noción de Ejército y quedó solamente como un grupo armado. El EZLN buscó revalorizar al mundo indígena, logró algunos beneficios con reformas en las leyes pero fracasó en su intento de que fuesen reconocidas las comunidades como naciones indígenas autónomas.
López Obrador no ha llegado al punto de querer restaurar el indigenismo en la actualidad, pero ha elaborado un discurso político en contra de la presencia española, aunque México como es hoy es producto de la fusión de sangre española e indígena en una raza criolla que consolidó su autonomía del indigenismo, del españolismo y del intento De Estados Unidos de conquistar México.
A continuación presento unas primeras notas sobre el libro de López Obrador que fue editado por editorial Grijalbo:
Grandeza, discurso; ¿mundo
indígena o prehispánico?
Escrito durante su primer año de retiro expresidencial, el libro Grandeza del presidente emérito Andrés Manuel López obrador es un largo discurso de opinión, mezclado con citas citables de historiadores a modo y con desmentidos basados también en puntos de vista del autor para demostrar lo que ya demostraron con mayor racionalidad todos los historiadores profesionales: que las comunidades originarias indígenas constituyeron una civilización.
El libro de López Obrador de 628 páginas distrae a lo largo de 160 páginas con referencias a miles de millones de años de historia del ser humano. A la “grandeza indígena” le dedica 433 páginas.
En lo general, el libro falla como ensayo histórico en tanto que no explica la teoría de la historia del autor, sino que parte de su opinión de que las comunidades indígenas fueron una civilización y que fueron invadidas por bárbaros extranjeros, algo que cada vez está menos a discusión.
Pero ahí se encuentra la principal resquebrajadura del marco histórico y del marco metodológico del autor: carece de una metodología científica para la periodización de las comunidades indígenas, pero sobre todo comete el barbarismo de aceptar como referencia histórica lo que presuntamente habría dedicado 628 páginas a desmentir: el dominio español. La historiografía común colonialista periodiza el tiempo indígena en México como fase “prehispánica”, es decir, asume el ciclo hispano de la conquista a la independencia como una etapa primigenia del ciclo mexicano, cuando el verdadero enfoque indigenista demerita la cultura indígena con el concepto de prehispánico porque deja a esas comunidades originarias como una etapa previa a lo que sería la fundación hispana de América. Y a lo largo de su libro, López Obrador refiere más de 25 veces a la etapa prehispánica, inclusive cuando ya es aceptada la caracterización de ciclo de los pueblos originarios o periodo de las comunidades indígenas formales.
El libro Grandeza tampoco resuelve el problema básico que obsesionó a López Obrador desde sus contactos con las comunidades campesinas en el Instituto Nacional Indigenista: la evaluación de qué destino histórico hubiera tenido México de no haberse dado la conquista española ni la conquista estadounidense y qué tipo de sociedad indígena nacional seríamos hoy en día con la persistencia de la estructura social y de gobierno de las comunidades indígenas: imperios, emperadores como gobernantes, consejos de ancianos, politeísmo, clasismo, racismo, lenguas originarias diversas, machismo, usos y costumbres discriminatorios, inexistencia de constitucionalidad, economía de autoconsumo, inexistencia de la industrialización que produjo la conquista estadounidense, entre otras formas cotidianas de vida.
En el capítulo 10 de conclusiones “Resurrección y Legado”, López Obrador enumera cinco aportaciones indígenas que plantearon una forma de vida y que ya no existen como principios en la actualidad: ausencia de afán de lucro, carácter comunal de la tierra, sentimiento de ayuda mutua entre los indígenas (tequio), espíritu libertario del pueblo e innata inclinación a la honestidad; y aunque López Obrador afirma que son principios vigentes, en realidad México se encuentra hundido en el incumplimiento de esas aportaciones de los pueblos indígenas.
Si se entiende bien, la propuesta de López Obrador se puede resumir en que los españoles destruyeron comunidades indígenas que tuvieron valores civilizatorios y que debería regresarse a los valores organizativos y de cotidianeidad de las comunidades indígenas, aunque no todas fueron homogéneas sino que respondieron a valores propios de cada tribu, sin que se pudiera hablar de una gran cultura unificadora en Mesoamérica, y además, el autor tampoco aborda uno de los grandes problemas que ayudaron a los españoles a conquistar la zona de la América indígena: el espíritu de guerra y de conquista entre ellos y la forma en que consciente o inconscientemente algunas de esas comunidades indígenas ayudaron al conquistador español a destruir a sus adversarios indígenas.
El libro de López Obrador atiende a la influencia española de largo período de 1521 a 1821, pero elude que luego vino con la conquista estadounidense con todo e invasión y despojo de la mitad del territorio mexicano para imponer el modelo social-productivo-ideológico del capitalismo protestante, sobre todo el de los puritanos que iniciaron la fundación del imperio estadounidense con las 13 Colonias.
(La próxima semana: la conquista estadunidense.)