Los líderes nacionales se trasladan a Extremadura para participar en la primera prueba de cara a las elecciones nacionales.
La campaña de las elecciones de Extremadura comenzó el pasado viernes a las 0:00 horas y desde entonces la actividad ha sido frenética. Los líderes nacionales de los principales partidos ya han tomado parte y se han desplazado a territorio extremeño para apoyar a sus respectivos candidatos a la presidencia de la Junta. Entre otros motivos, porque todos ellos interpretan que los resultados de estos comicios autonómicos, que tendrán lugar el 21 de diciembre, bien pueden representar un síntoma de lo que ocurrirá en las elecciones generales de 2027. Así pues, Alberto Núñez Feijóo estuvo en Almendralejo arropando a María Guardiola y Pedro Sánchez acompañó a Miguel Ángel Gallardo en Plasencia. La trascendencia de esta prueba electoral está confirmada.
Las encuestas han dibujado el marco preciso en el que se desarrollarán estas semanas. Guardiola, presidenta saliente y candidata del Partido Popular, estaría rozando la mayoría absoluta con entre 29 y 32 de los 65 diputados que componen la Asamblea de Extremadura. Es más, los últimos sondeos apuntan a que la aspirante favorita llegaría a recibir el 47% de los votos. Mucho peor perspectiva le espera a Gallardo, el candidato socialista imputado en el caso que sentará en el banquillo al hermanísimo de Sánchez. Las encuestas le colocan con una horquilla entre los 24 y los 28 escaños, si bien los sondeos de última hora apuntan que la polémica que le persigue le haría perder hasta siete escaños a los socialistas extremeños. Por tanto, el batacazo del presidente del Gobierno está servido.
Unas elecciones con eco en España
Los problemas de confianza electoral que acechan a Gallardo también provienen de la variada gama de corrupción que circunda al titular de Moncloa. La abultada nómina de casos que afectan al entorno del jefe del Ejecutivo no atisba un final: su mujer (Begoña Gómez), su hermano (David Sánchez), los dos últimos secretarios de organización del PSOE que él mismo eligió (Santos Cerdán y José Luis Ábalos), el Fiscal General caído (Álvaro García Ortiz), el cooperador necesario (Koldo García) o la 'fontanera' (Leire Díez). La lista sigue creciendo y la labor de la Justicia está estrechando el cerco, incluso, en torno a la financiación del propio partido con sede en Ferraz. Todo ese fango condiciona y perjudica las aspiraciones en las elecciones extremeñas.
Pero estos comicios poseen más focos de atención. Sin duda, el bronco enfrentamiento que están registrando PP y Vox es uno de esos elementos a tener en cuenta. Santiago Abascal está batallando por imponer su agenda ideológica, también en Extremadura. El viernes se desplazó a Cáceres y tomó la palabra para insultar a Guardiola. "Es la Irene Montero de Extremadura", ha reiterado, tras días de ataques hacia la candidata 'popular', de la que ha dicho que debería ser relevada en la candidatura a la presidencia de la Junta extremeña. Guardiola, por su parte, ha contraatacado catalogando las palabras del líder de Vox de "machistas". Y Feijóo se ha burlado del funcionamiento de la formación: "No sé ni cómo se llama su candidato; lo han puesto desde Madrid".
'Guerra' entre PP y Vox
No le falta razón al dirigente del Partido Popular. Lo cierto es que en los últimos actos de campaña Óscar Fernández Calle (así se llama el candidato de Vox) ha estado acompañado por Jorge Buxadé... y sólo han trascendido palabras del jefe de Delegación de Vox en el Parlamento Europeo. Su argumentario, además, no ha referido casi nada de la región extremeña. Guardiola, como Gallardo, sí compartieron sus propuestas este sábado para mejorar la vida de los extremeños. La primera se refirió a medidas para defender lo rural ("Hemos anticipado el pago de la PAC y, por supuesto, hemos impulsado la incorporación de los jóvenes al campo, que creo que es fundamental") mientras que el socialista apostó por reforzar la vivienda ("Vamos a impulsar 1.000 viviendas a 90.000 euros y vamos a poner en marcha un plan de rehabilitación de 5.000 viviendas en el mundo rural").
Sin embargo la evidencia remarca que el resultado de estos comicios regionales tendrán repercusión en los nacionales. Lo saben Feijóo y Sánchez. "Puede ser una tierra que mande un mensaje de cambio, de esperanza al conjunto de los españoles (...) Puede ser el inicio del fin del 'sanchismo'", ha afirmado el líder del PP. Además, en su análisis ha criticado la estrategia de Vox. Según su lectura, Abascal está ejecutando una suerte de 'pinza' con el PSOE para "bloquear" el Gobierno de Guardiola, que a su vez se resiste a comprar los presupuestos ideológicos de Vox. "Tengo muchas dudas de que Vox tenga como prioridad sacar a Sánchez de la Moncloa", ha añadido el jefe de la oposición al titular de Moncloa. Todos disponen de tiempo hasta la medianoche del 19 de diciembre, fecha del fin de campaña, para afinar sus posicionamientos, convencer a los 890.967 extremeños llamados a las urnas y afianzar o matizar lo que anuncian las encuestas.
La central de Almaraz
Otro de los focos de atención es la central nuclear de Almaraz. El Gobierno de Sánchez sigue poniendo en el aire su continuidad más allá de 2028, un hecho que llena de preocupación y angustia a los miles de vecinos a los que da trabajo. De hecho, la actividad de la central sostiene el empleo directo e indirecto a unos 4.000 trabajadores, siendo la mayoría de ellos habitantes de los municipios de la comarca de Campo Arañuelo, en Cáceres. Es más, según cálculos basados en la experiencia el impacto del funcionamiento de la instalación nuclear llega a cubrir el 5% del PIB de Extremadura. Su peso social, laboral y económico es irrebatible.
El meollo de las discrepancias entre los partidos por la central reside en que el PP aboga por la continuidad y la aplicación de un plan fiscal más laxo para que las empresas propietarias (Iberdola, Endesa y Naturgy) difruten de mayor facilidad para mantener el sistema en funcionamiento; y el PSOE reflexiona en torno a la ampliación del plazo de vigencia de las instalaciones después de la fecha límite prevista y, además, niega ayudas a las compañías eléctricas propietarias y está trabajando para industrializar la zona y, así, aligerar el choque que sopondría el cierre de este centro económico de Almaraz. Los socios de Sánchez también le están apretando en este sentido.