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EDITORIAL

Extremadura puede y debe ser el principio del fin del sanchismo

EL IMPARCIAL
lunes 08 de diciembre de 2025, 09:00h
Actualizado el: 08 de diciembre de 2025, 09:10h

El próximo día 21 comienza en Extremadura el carrusel de elecciones autonómicas que va a reflejar si en verdad el PP tiene respaldo suficiente para alcanzar el poder, si el PSOE se desmorona y si Vox puede torpedear la victoria de Feijóo y, directa o indirectamente, permitir que, al final, Sánchez siga en La Moncloa.

Según los sondeos independientes, María Guardiola, la candidata popular en Extremadura, lograría una holgada victoria rozando la mayoría absoluta. Sólo falta saber si necesitará a Vox para seguir en el poder. Abascal, que ni escarmienta ni reconoce a su verdadero adversario, no se lo pondrá fácil.

El batacazo del PSOE parece cantado. No sólo el partido del Gobierno sufre un grave deterioro en toda España por la corrupción del entorno familiar y los hombres de confianza de Sánchez en el Gobierno y el partido. En Extremadura, en especial, pagará un alto precio en las urnas por llevar de candidato a Gallardo, imputado por organizar el escandaloso enchufe en la Diputación de Badajoz del hermano del presidente del Gobierno para dirigir una orquesta sin batuta y desde Portugal. También es verdad, que al PSOE actual le cuesta encontrar candidatos limpios de polvo y paja. Pero presentar a un imputado al frente de la lista augura un trastazo seguro. Ocurre que es sanchista y que hay que pagarle sus favores de conseguidor, de palanganero del presidente.

El pulso, por tanto, se centra en el posible acuerdo entre el PP y Vox. La batalla entre Feijóo y Abascal será decisiva no sólo en Extremadura. El gran escollo para un acuerdo en las derechas obedece a la pretensión de Vox de someter y atacar al PP, lo que en las elecciones generales puede ayudar a que el líder socialista siga en el poder con otro Gobierno Frankenstein.

El PP y Vox, por tanto, deberían llegar a un acuerdo para impedir la continuidad de Sánchez en La Moncloa, el verdadero objetivo político de ambos. Abascal no puede dinamitar esa posibilidad y debe tener en cuenta que el voto útil puede frenar en seco la escalada electoral de su partido, pues al final la mayoría de votantes del centro derecha prefiere apuntalar a los líderes populares para impedir un posible gobierno del PSOE.

El adelanto de los comicios en Extremadura debe servir para que el PP y Vox asuman que la dispersión del voto del centro derecha aleja la posibilidad de acabar con el sanchismo. Abascal debe ser consciente de que no podrá gobernar. Y Feijóo, aunque aspira a alcanzar el poder en solitario, tiene que asumir que en este momento necesitaría el apoyo de Vox para llegar a La Moncloa.

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