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TRIBUNA

Hermana, yo sí te creo

Juan José Vijuesca
miércoles 10 de diciembre de 2025, 18:55h

Tengo dudas, cosa que a mi edad solo puede obedecer a dos cuestiones. Una, la falta de memoria. La otra, la iracunda mentira de los amorales. De la primera me voy defendiendo. Me da náuseas la segunda, y es cuando los oligoelementos pierden sus propiedades funcionales. Es una manera de expresar la vergüenza ajena por la gente que adoctrina a otros para después hacer lo opuesto de lo que predican.

A menudo reflexiono sobre una historia que san Agustín narró en sus Confesiones. Un joven conocido como Alipio llegó a Roma en el siglo IV d. C. para recibir educación en derecho. Era un tipo decente. Sabía que la población del centro del imperio se deleitaba con los crueles juegos de gladiadores, y se prometió a sí mismo que no iría. Sin embargo, con el tiempo, sus compañeros de estudios lo llevaron a un combate. Al principio, la multitud horrorizó a Alipio. “Todo se enfervorizaba en monstruosísimos placeres”, escribió san Agustín, y Alipio mantuvo los ojos cerrados, negándose a mirar el mal que lo rodeaba. Pero entonces un hombre cayó en combate, un gran rugido surgió de la multitud y la curiosidad obligó a Alipio a abrir los ojos. La herida que sacudió su alma fue más grave que la que afectó el cuerpo de aquel a quien quiso ver. Se emborrachó de salvajismo al ver la sangre. Fascinado, “se empapó al mismo tiempo de la monstruosidad”. San Agustín dijo que pronto se convirtió en “un auténtico compinche de aquellos por los que se había dejado llevar”.

Algo parecido sucede con los ‘predicadores’ de falsa moneda. Me estoy refiriendo a eso del feminismo asociado al socialismo como canción de cuna para encandilar votos; no obstante, la realidad es otra bien distinta a lo que el mantra del gobierno Sánchez proclama. Los acontecimientos y ejemplos que están ocurriendo en el PSOE infligen daños semejantes a los que padeció Alipio al abrir los ojos. Cuando el presidente ocupa una posición de liderazgo moral, siendo esta más falsa que aquel famoso comité de expertos, sus adláteres venden a granel idéntica mercancía, evocando alegría y fantasía, como si fueran defensores enérgicos y únicos de las mujeres.

Es curioso el modo en que la cobardía se oculta detrás de la falacia. Resulta gravísimo cómo, ante el olor a machismo dentro del PSOE, tanto en Ferraz como en el palacio de la Moncloa, se hayan revelado ciertos casos de acoso sexual dentro del partido que hasta ahora habían permanecido silenciados y escondidos bajo la nube de la complicidad. Las denuncias desaparecieron de la plataforma habilitada por el PSOE y nadie de la Oficina Antiacoso, creada a tal fin, se comunicó con las víctimas. Y han salido a la luz, gracias a las denuncias de las propias afectadas, quizás no todos los casos que se podrían sospechar, ya saben, por falta de valor, de represalias o presiones. Por suerte, mujeres con los ovarios bien puestos han sacudido las mantas para mostrar que tras el telón están los tramoyistas que eligen crucificar la honra para salvar a Barrabás, tal vez por mercadeo de silencios a cambio de usufructos. Y uno pregunta por la honestidad y el compañerismo; pero nadie contesta.

¿Dónde están ahora las Montero, la Yolanda, la Belarra?¿ Dónde la Pilar Alegría o la Begoña? ¿Dónde la bancada de la izquierda? ¿Dónde están las calles llenas, ahora vacías? ¿Dónde las batucadas, las pancartas y la trompetería? ¿Dónde los ayuntamientos, grandes o pequeños, cuyas puertas se abren ante acosos y felonías? ¿Dónde están los hombres de mucho verbo y poca hombría? ¿Dónde están los que deben estar para alzar la voz del ¡Basta ya!? Algún flagelo que otro con voz entrecortada y nada más; excepto Adriana Lastra, quien, para decirlo de manera clara, ha marcado un hito al denunciar la falta de acción de su propio gobierno y exigir ponerlo de inmediato en conocimiento de la Fiscalía, al considerar supuestos delitos de violencia contra las mujeres. Pues mutis por el foro de unas, mientras otras piden calma para reflexionar sobre lo ocurrido.

Por todo eso: ”Hermanas, yo si os creo”

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