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DESDE ULTRAMAR

Las pelotitas del Mundial 2026, el PRI y Crimea

Marcos Marín Amezcua
jueves 11 de diciembre de 2025, 18:57h
Lo que nos ha dejado el sorteo del viernes de 5 de diciembre pasado tiene tela marinera. Confirmaciones, sorpresas, despeje de dudas y, desde luego, reiteraciones y definiciones que ya era hora de saberse. Aunado a ello, las asignaciones de sedes para cada partido en el Mundial 2026 que se anunciaron el sábado 6, redondean certezas y definen alcances, todo lo necesario para la obligada logística de propios y extraños en todos los órdenes, aún con faltantes con esas 42 de 48 selecciones nacionales que ha tenido a bien ampliar la FIFA.

Porque entre el sinvivir de no saber para dónde irá cada una o a cuál se enfrentará cada escuadra y las legítimas dudas que a todos los interesados pueden embargar, bienvenidos sean los resultados ya sabidos del sorteo FIFA. Déjese usted las estrambóticas machincuepas y desfiguros de Trump (a la vejez, viruelas) y tal. Eso era y fue intrascendente. Y muy ridículo, también dígase sin tapujos.
Conviene poner acentos en ese número notable de países asistentes. Infantino sigue imparable con su negociazo de 48 selecciones. ¿Nos perderemos entre tanto juego de debutantes o ascendentes y que nada asegura el triunfo de los de siempre? Oigo y leo a comentaristas deportivos de ambas orillas minimizar a Noruega o a Cabo Verde, con sed de triunfo, o suponer que los de siempre serán bastante imbatibles y que no salen de su discursito de cuatro favoritos. Pues parece que nada les dice que Italia peligra de no acudir. Y van como si nada pasara o se moviera en la cancha y sin admitir que el fútbol mundial se está moviendo, desplazándose como jugadores en la cancha misma. No ceden ni conceden. Yo me reservo el pronóstico del triunfo. Pienso en que sí caben sorpresas. Lo que no secundo es a Djocovid augurando una final México-Portugal, favor los lusos.
En el camino, hubo cositas. Una selección de México que no ha ganado nada y a lo más empates, cuando no sonoras y vergonzantes derrotas, convirtiéndola en la meta de cualquier director técnico del extranjero que deseara paz mental y desempeño comparativo favorable para sus muchachitos, viniéndole estupendo el equipo mexicano. Es lo que hay en tanto no se demuestre lo contrario.

Y también en el camino, Guinea Ecuatorial no concluyó el proceso clasificatorio desbarrancándose en corrupción y desorganización totales. Queden como foto del año los uzbekos celebrando su primera calificación a un Mundial y los escoceses festejando su regreso. Me ha parecido que España ha recibido con bastante indiferencia su calificación, quizá sea una percepción, nada más.
Las pelotitas nos han dejado los 12 grupos, ¡12! y anticipan los repechajes o las repescas, que según quien las denomine, prometen. La logística de 3 países vecinos, organizadores situados casi en una misma o cercana secuencia horaria –más o menos– apenas si facilita las cosas. Apenas. Y lo de estirar lo más posible al negocio como chicle con Messi y Ronaldo, no nos extraña. Es eso, estirar el negociazo con el choque entre dinosaurios que son eso para fines de correr en la cancha, para fines de edad. A ver si les resulta. También tengo dudas.
En lo político, fue acertado que los mandatarios de Canadá y México acudieran so pretexto del sorteo, a encararse con el yanqui. Considérese que la Sheinbaum no había tenido ocasión de coincidir con Trump, posponiéndose o no planteándose seriamente encuentros o el propio Trump retirándose, cancelando coincidencias. Un tema neutro, apolítico en cierta medida, los reunió y fue así favorable, aún y cuando con poco margen temático y logístico se aventaron casi una hora de conversaciones, que ya es decir. Bien jugada la carta por la mexicana. La foto de los tres ejecutivos sonrientes ya le dije semanas atrás que no refleja el tiempo político de América del Norte. Las sonrisas congeladas que no lo engañen. La selfie que les tomó Infantino parecía propia del setentero El Show de los Muppets. Cada quien.
Ya le he contado que el mítico coloso Estadio Azteca, que será por tercera vez el escenario de una inauguración mundialista –y tardará mucho otro recinto en igualar el hito– ha cambiado de nombre, porque la entidad bancaria que lo está remodelando puso tal condición. Una tontería que no debió de admitirse. Total, que olvídese usted de lo de Azteca, pero no se despiste con el cambio.

Se dice con razón que México lleva la menor parte del pastel. No hubo ni un representante deportivo mexicano en la escena del 5 de diciembre. Eso no es impedimento para que las tres sedes mundialistas de México se pongan las pilas al día y el gobierno mexicano en comunión con un empresariado receptivo, se las esté poniendo asimismo llevando el tema a las calles, acercando a la gente al evento y convidando a otras ciudades a sumarse para que no sea un asunto de unos poquitos como todo pinta. Y es que la Confederación Nacional de Cámaras de Comercio de México advirtió hace unos días que los precios del boletaje son impagables para la mayoría de los mexicanos. No tengo pruebas, pero no tengo dudas. No hesito que mis paisanos empeñen hasta el perico para reunir el precio, pero ni los más ahorradores previeron montos tan excesivos. Groseramente estratosféricos. ¿Será el costo a pagar por la anfitrionía? ¿Ir una familia de 5 al estadio? mmm..., sí se antoja difícil, que no imposible.

Por eso, es plausible los 5300 actos anunciados en el caso mexicano que girarán alrededor del Mundial 2026. Es acertado no dejarlo ni a tres ciudades ni solo en los estadios ni en manos y para beneficio de unos cuantos. No queremos ser un Sudáfrica 2010. Es positivo que se impulse actividades de toda índole en pos de promover deporte o cultura en aras del Mundial y si el Mundial es el pretexto, que lo sea y bien aprovechado quede. En todo caso, cada país participante ha de plantearse hasta dónde es que sí necesita o no ganar este campeonato. Cada caso es distinto y verá cómo explotar y encausar el tema en lo político y cuánto lo requiere con esos fines, más que los deportivos. Eso tampoco se pierda de vista. Gabriela Cuevas, encargada de coordinar tales actividades, ha declarado: “queremos un Mundial con rostro social”.
Por lo pronto, las pelotitas ya definieron la ruta a seguir para un gran número de participantes. Lo demás, son meses de continuar entrenando haciendo los deberes.
La chorrada del momento fue el burdo premio sacado de la manga “por la Paz” entregado a Trump. Ya no sabe uno si Infantino se vio lambiscón y tapetero o de plano, es tal “galardón” solo un plato de mal gusto. Infantino está denunciado en la Comisión de ética del organismo que preside, por ese acto. Qué cruz.
Rinconete 1: El PRI fue expulsado de la Internacional Socialista (IS) que preside Pedro Sánchez, por acciones inadecuadas. Un día antes, la directiva priista acusó de corrupta y opaca a la IS. El burro hablando de orejas. Y por ende, a su dirigente Pedro Sánchez. Comprendo que en España sirva tal denuncia de piedra arrojadiza en su contra –no seré yo quien defienda a Sánchez– pero ¡cuidado! el putrefacto PRI –cuyo dirigente, Alejandro Moreno, golpea opositores en pleno Senado, acusado de enriquecimiento ilícito– tiene a medio priismo exgobernante en la cárcel o prófugo de la justicia y es el menos indicado para tildar a nadie de corrupto. Tómelo en cuenta, siempre. El PRI tiene una suerte de tara congénita para ser pésimos gobernantes y ladrones presos o prófugos tantos de ellos. Eso es el PRI.
Rinconete 2: Tal y como está planteado el plan de paz de Trump, Ucrania ya perdió la guerra. No solo Crimea, sino su costa occidental y la faja ya anexada por Putin. Curiosamente, si Kiev acepta, ya no será gobierno y país a desnazificar, según alegaba Putin al inicio y como causa única de la guerra. Curioso tras apoderarse de regiones estratégicas.
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