El PSOE sanchista ha sobrevivido tres años gracias a alianzas que los partidos...
El PSOE sanchista ha sobrevivido tres años gracias a alianzas que los partidos socialistas democráticos europeos rechazan de raíz. La extrema izquierda comunista de IU y del PC forman parte del esperpento de Sumar que, con sus quince partidos, integran el llamado Gobierno progresista, el cual no es otra cosa que el viejo Frente Popular. Además, Pedro Sánchez, para alzarse con la investidura y aprobar leyes en el Congreso de los Diputados, ha caído genuflexo ante dos partidos de extrema izquierda: ERC y Bildu, heredero de ETA; y otros dos de centro derecha, separatistas ambos: el PNV y Junts. Este último, harto de los engaños de Pedro Sánchez, ha roto aparentemente relaciones. Tal vez sea solo un paripé para forzar nuevas genuflexiones, pero por lo pronto Pedro Sánchez ha perdido la mayoría parlamentaria.
Consciente la opinión pública de la realidad, se está produciendo un rechazo acrecentado del PSOE sanchista y existe un clamor, incluso en algunos sectores socialistas, de que es imprescindible convocar elecciones generales ya. Pedro Sánchez, que anda intentando una jugarreta con el censo, necesita más tiempo para asegurarse un resultado electoral favorable y se resiste como una pantera de Java a hacer lo que casi todos le piden: disolver las Cortes y convocar elecciones.
Conviene no desdeñar la habilidad política del presidente sanchista. Analistas sagaces le daban tres o cuatro meses al Gobierno que formó tras las elecciones de 2023. Y ahí está, aprovechándose de los errores que Alberto Núñez Feijóo ha cometido. Difícil es predecir qué va a ocurrir en los próximos meses, pero tal vez la situación política llegue al límite y el huésped monclovita se vea obligado a precipitar las cosas. Las navajas cachicuernas de la política española, en fin, brillan al aire libre.