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EDITORIAL

Sánchez está dispuesto a permitir este año la independencia casi total de Cataluña

EL IMPARCIAL
viernes 02 de enero de 2026, 08:14h

Ante otro año negro por la minoría parlamentaria, por las previsibles condenas en la mayoría de casos de corrupción y los anunciados batacazos electorales en las comunidades autónomas, la estrategia de Moncloa para que Pedro Sánchez respire en 2026 se centra en recuperar el apoyo parlamentario de los partidos golpistas catalanes, en especial Junts, pues ERC, a pesar de las amenazas de boquilla de Rufián, siempre se ha mantenido fiel. El presidente del Gobierno sabe que para ello es imprescindible ceder cuanto antes la independencia fiscal de Cataluña y a continuación permitir la celebración de un referéndum de autodeterminación.

Después de incumplir por tercera vez el mandato constitucional de presentar los presupuestos generales del Estado, Sánchez está obligado a llevar al Congreso los de este año y, para ello, es imprescindible recuperar el apoyo de Junts. Cuenta con que Puigdemont y Junqueras tienen tanto interés como él en prolongar la legislatura hasta el final. Incluso volverían a apoyarle en 2027 para que permanezca en La Moncloa, si sus escaños sirvieran para formar otro Gobierno Frankenstein. Pues para los golpistas catalanes, Sánchez es una bicoca. Nunca encontrarán a un presidente tan dócil, tan dispuesto a cumplir con sus exigencias secesionistas, tan decidido a desguazar la Constitución.

Para engañar a su electorado, Puigdemont y Junqueras han vuelto a endurecer sus discursos y amagar con dejarle caer retirando su apoyo en el Parlamento. Pero es una patraña. El líder de ERC se reunirá con Sánchez la próxima semana en Moncloa para apuntalar la independencia fiscal de Cataluña, la llamada eufemísticamente “financiación singular”. Pues ahora, al estar más vulnerable que nunca, Sánchez parece estar dispuesto a ceder definitivamente para que Cataluña cobre y gestione los impuestos, lo que supondría un avance esencial para lograr la independencia casi total a la espera de conseguir también la celebración de un referéndum de autodeterminación.

Mientras el Gobierno, con Albares al frente, se esfuerza, aunque sin éxito, en conseguir que el catalán sea declarado idioma oficial en el Parlamento Europeo; al tiempo, Sánchez presiona a Conde-Pumpido para que avale definitivamente la amnistía de Puigdemont. Los líderes de Junts y ERC, junto a los de Bildu, son los más interesados en mantener al presidente del Gobierno en el poder. Pues no tendrán otra oportunidad para lograr sus objetivos secesionistas. Como decía Rufián, hay que aprovechar el tiempo que le queda a Sánchez en La Moncloa.

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