Óscar Benítez, en el diario digital Vozpópuli, denuncia con datos y cifras incontrovertibles, la actividad de TV3. La empresa audiovisual catalana, controlada por la Generalidad, acumula pérdidas que se pagan con los impuestos que el Gobierno de Illa carga contra el contribuyente catalán.
Pero si angustiosa es la situación económica de TV3, resulta que ahora cumple órdenes secesionistas disparatadas que la obligan a regar millones sobre productoras separatistas, con el fin de arrinconar a La 2 en catalán. TV3 no quiere competencia interna y está dispuesta a hacer todo lo necesario para que sólo queden, en catalán, productoras y canales por TV3 controladas.
Óscar Benítez, además de subrayar los 2.600.000 de euros gastados por TV3 en la reforma de su plató central, desmenuza las decenas de contratos establecidos por la empresa catalana para complacer a los productores secesionistas. Es un auténtico escándalo. Las cifras son tozudas y hablan por sí mismas. Óscar Benítez ha tenido el acierto periodístico de relatar las tropelías de forma aséptica, apoyándose en datos y cifras incuestionables.
Todo esto se ha podido hacer por la actitud de Pedro Sánchez, dispuesto a pagar lo que sea a los partidos acreditados en el Congreso, a los partidos secesionistas catalanes a izquierda y a derecha. Se trata de una ignominia. Se financia la propaganda mediática separatista, a cambio de los votos que Pedro Sánchez necesita en el Congreso de los Diputados para sacar adelante sus proyectos de ley. Resulta, para colmo, que el chollo se le ha fracturado en gran parte. Y que Junts, para votar junto al PSOE sanchista, pide más y más y más.
La opinión pública española conoce la dependencia de Pedro Sánchez. Necesita hacer las concesiones que le exigen para sobrevivir. Y parece dispuesto a pagar lo que sea, incluso hiriendo la dignidad nacional, a cambio de prorrogar su estancia en el poder confortablemente sentado en la poltrona monclovita. Los sectores moderados catalanes, que forman la mayor parte de la opinión, no salen de su indignación al comprobar cómo el sanchismo va entregando todo a los que proponen la secesión catalana de España y la liquidación de cinco siglos de Historia.