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LA TRADICIÓN DERROTA POR GOLEADA AL SECTARISMO

lunes 05 de enero de 2026, 13:48h
De la Navidad española forman parte destacada los regalos en torno al abeto iluminado...

De la Navidad española forman parte destacada los regalos en torno al abeto iluminado, las andanzas de Santa Claus y Papá Noel. El catolicismo ha incorporado a estos personajes y estas cos5tumbres sin oposición.

El sectarismo, sin embargo, acompaña a ciertos sectores de la extrema izquierda política dispuestos a arrancar los vestigios cristianos de las costumbres y las celebraciones de la Navidad. No lo han conseguido. Los templos estuvieron abarrotados de fieles durante la misa del Gallo y la Navidad continuó siendo en España una fiesta familiar en el recuerdo del Niño Dios.

Desde hace ya muchos años, el furibundo ataque a los Reyes Magos de los sectarios no han podido destruir el sentimiento general y la ilusión infantil en torno a los regalos que el día 6 por la mañana se encuentran en todas las casas españolas, tras las incesantes caravanas de los Magos en una buena parte de las ciudades españolas. La tradición ha derrotado un año más al sectarismo político y antirreligioso. Aparte de la ingente repercusión económica que los Reyes Magos provocan, lo importante es que se han convertido en la fiesta de los regalos iniciada en el portal de Belén por los Monarcas de Oriente que aportaban el oro, el incienso y la mirra.

Los extremistas de la izquierda española han resultado una vez más derrotados por el sentimiento popular. Los niños saben distinguir y se sienten reconfortados por los regalos de Navidad. El entusiasmo y la emoción les embarga cuando en la mañana de Reyes comienzan a abrir los regalos que esperaban recibir. Un año más se reproduce la ilusión y la dicha. Un año más se satisfacen las esperanzas infantiles. Un año más, aquellos que propugnan extirpar de la vida española las creencias religiosas se ven frustrados y vencidos.

Desde el plano humano, pero también profundamente intelectual, saludemos albriciados esta realidad que la tradición nos trae todos los años y que consolida la salud popular y la continuidad del crédito religioso.