Cataluña necesita 5.000 millones de euros de forma urgente. El presidente de ERC...
Cataluña necesita 5.000 millones de euros de forma urgente. El presidente de ERC, Oriol Junqueras, de extrema izquierda, ha visitado Moncloa para exponer a Pedro Sánchez la situación de una Cataluña tensa e insatisfecha. El presidente del Gobierno, que no puede prescindir de los escaños de ERC en el Congreso de los Diputados, alentado además por el líder de la Generalidad, Salvador Illa, ha dicho que sí a las exigencias de ERC. Como en tantas ocasiones, Sánchez trata de envolver la dádiva al secesionismo catalán ofreciendo a las diversas Comunidades Autónomas una financiación renovada especialmente atractiva. En esta ocasión, sin embargo, varios presidentes autonómicos, y entre ellos el socialista García-Page, han denunciado la maniobra sanchista. Se trata, en el fondo, de establecer fórmulas de desigualdad, otorgando a Cataluña una financiación especial que resuelva sus problemas, pero los presidentes autonómicos no se chupan el dedo y a pesar del suculento ofrecimiento sanchista, han denunciado el fondo de la operación: favorecer a Cataluña, enmascarando la jugada con un incremento de la financiación en favor de todas las Comunidades Autónomas.
Perdida provisionalmente la mayoría parlamentaria, a causa de Carlos Puigdemont, el prófugo golpista, Pedro Sánchez exhibe una debilidad que hace más compleja cada día su supervivencia. Hasta ahora, el dinero lo ha arreglado todo. El dinero y además los indultos, la amnistía, las concesiones y las prebendas. Pero tal vez se haya llegado al límite. Bordea el presidente del Gobierno un precipicio del que se ha zafado en numerosas ocasiones. ¿Lo conseguirá de nuevo con el desmesurado proyecto de financiación autonómica que trata de enmascarar la atención preferente a las exigencias de ERC?
Difícil contestar a este interrogante. Al líder sanchista le quedan pocas salidas y, aunque se esforzará por prolongar la legislatura hasta el verano del año 2027, son muchos los observadores sagaces que subrayan la dificultad de conseguir lo que pretende. Veremos, en fin, cómo termina esta nueva finta en la que, desde Moncloa, se dispara alegremente con el dinero. Dinero, por cierto, recaudado a través del incremento de la fiscalidad que sangra, hasta la hemorragia, al contribuyente español.