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FÚTBOL

El Barcelona, campeón de la Supercopa de España tras vengarse de un buen Real Madrid

El Barcelona, campeón de la Supercopa de España tras vengarse de un buen Real Madrid
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(Foto: EFE)
domingo 11 de enero de 2026, 22:24h
Actualizado el: 01/12/2026 16:29h
Raphinha lideró el triunfo trabajado de los azulgranas (3-2). El equipo de Xabi Alonso mejoró pero no bastó. Vinicius, brillante.

El Barcelona derrotó este domingo al Real Madrid en Riad (Arabia Saudí) y se proclamó campeón de la Supercopa de España, completando así el ejercicio triunfal por el que también han conquistado LaLiga, la Copa del Rey y la pasada Supercopa, también ante los merengues. Esta vez los azulgranas tuvieron que sudar más de lo previsto porque el equipo de Xabi Alonso subió el pésimo nivel mostrado en las semifinales y alcanzaron a igualar las fuerzas. Con un estilo defensivo y contragolpeador, los capitalinos entregaron la posesión pero terminaron generando más disparos a portería, más ocasiones claras y un mayor número de saques de esquina. Raphinha firmó un doblete que sentenció el triunfo en una final más peleada que brillante y que eleva aún más la cosecha de trofeos del equipo de Hansi Flick.

Sorprendió el técnico tolosarra de inicio. Ideó un plan defensivo en el que incluyó tres centrales y dos carrileros. Dean Huijsen saltó a la titularidad por la lesión de Antonio Rüdiger (a pesar de su falta de ritmo), Aurelien Tchouaméni pasó a competir de zaguero (lo hizo muy bien) y Raúl Asencio (también destacado) completó una línea que dispuso a Álvaro Carreras y a Fede Valverde en los costados. Cambió hasta dos veces la alineación anunciada el estratega vasco y sorprendió en cierto modo a un Barça que no se dejó nada en el banquillo. Los favoritos asumieron rápido el control del cuero (75% de posesión al descanso) y la iniciativa, con Pedri a los mandos, pero Gonzalo García se pegó a Frenkie de Jong y la circulación culé quedó enfangada, más lenta de lo normal. El esfuerzo del canterano de Valdebebas evitó que los catalanes girasen el juego, de modo que Xabi se apuntó un primer triunfo por esa vía, superpoblando los pasillos centrales.

Vinicius revive

El calor reinante en el King Abdullah tampoco ayudó a la idea del preparador alemán para el juego de su escuadrón. Asimismo, el Madrid había puesto sobre la mesa el compromiso colectivo que tanto le ha faltado en estos meses. Rodrygo se desfondó cubriendo a Jules Koundé e incluso Vinicius participó del repliegue ordenado, en campo propio, al que confiaron los madridistas su calma. Su libreto era claro: como la presión alta no les sale bien, se parapetaron en su territorio para explotar en transición. Así frenaron el empuje inicial rival y avisaron en el cuarto de hora, cuando Carreras lanzó una contra que germinó Rodrygo con un amague. El cuero le llegó a 'Vini', que rompió a Cubarsí en velocidad y cruzó un derechazo que estrenó los guantes de Joan García. El regateador brasileño, pitado por su indolencia en Concha Espina, decidió poner de su parte en esta noche... y volvió a ser ese delantero que mereció un Balón de Oro. Ayudó, tiró de sus compañeros en ataque, causó caos en la zaga oponente (Koundé sufrió una tortura) y resultó decisivo.

El Barça entendió el aviso y rebajó ambición a su presión (para no conceder contragolpes nítidos), amén de economizar el riesgo de sus pases. La mejoría táctica y seriedad del bloque de Chamartín amenazó la valentía estilística de Flick, así que prefirieron avanzar con control. Así, sólo se acercaron al área de Thibaut Courtois en un córner lanzado por Raphinha que Eric García topó en la cabeza de Carreras. Y el segundo acercamiento culé quedó registrado en la media hora. Entonces comenzó a burbujear un Lamine Yamal con ganas de resplandecer. Fue sujetado bien en el cara a cara por el lateral zurdo madridista, pero su calidad e imprevisibilidad le vuelven imposible de amarrar durante todo el encuentro. En el 27 combinó con Koundé en un a maniobra que derivó en el latigazo de Raphinha que despejó Courtois -minuto 27-.

Siguieron los capitalinos bien cerrados en su campo, con la mejor actitud del año. Eso sí, les volvió a costar un mundo salir jugando desde atrás. El modelo desembocó de nuevo en un rosario de pelotazos con dirección a Gonzalo, que evidenció un raza en la pelea tanto como sus limitaciones para aguantar balones que pueden desahogar a sus colegas. Tampoco aportó a la armonía ofensiva general un Jude Bellingham lento de reacción, que padeció para girarse y para influir porque la fiereza de las emboscadas rivales le superaban por puro ritmo. Así las cosas, emergió un Fede Valverde pletórico en este torneo. El uruguayo supo frenar a Alejandro Balde y se sumó a los avances. De hecho, en el 33 ganó un duelo aéreo que Rodrygo transformó en una asistencia al espacio. Gonzalo se presentó ante Joan pero marró en la definición. Era el segundo mano a mano contra el portero generado por los madridistas.

Raphinha decide

El Barcelona reaccionó a este segundo susto con personalidad, afilando su colmillo. Acto y seguido Fermín López mandó a las nubes un centro genial de Pedri, tras un pase en profundidad magnífico del indispensable Raphinha; en el 35 un error en el pase de Valverde bastó para que Lamine dibujase un envío al hueco sobresaliente aunque el '11' azulgrana la pifió en el remate; y en el 36 otra pérdida, esta vez de Rodrygo, derivaría en 1-0, porque Raphinha perdona no perdona casi nunca. Recibió un pase de Fermín, encaró a su par y emitió un cañonazo rasante cruzado que se coló pegado a la madera. De repente perdió pie un Madrid sólido hasta entonces, que volvía a pagar muy caras sus desatenciones... y el desnortado funcionamiento de Eduardo Camavinga. Jugó como pivote único y naufragó (en defensa perdió el sitio en múltiples ocasiones y no ofreció soluciones en la construcción del fútbol). Lo que Tchouaméni te da como central te lo quita su ausencia como mediocentro.

Los madridistas parecían tambaleados antes del intermedio y Courtois les sostuvo, repeliendo los intentos inmediatos de Fermín y de Lamine. Pedri limpiaba con sencillez las jugadas y Yamal había agigantado su influencia. Pero el fútbol también discurre por caminos descontextualizados y Vinicius se inventó un gol de bandera en el 47. Recibió en tres cuartos de cancha, pegado a la cal, se coló entre dos tirando un caño a Koundé, sentó a Cubarsí al galope y ajustó su derechazo al segundo palo. La diagonal estratosférica, rebosante de velocidad, confirmó su renacer (tras 19 partidos sin marcar) y empató un marcador que viviría una convulsión antes del entretiempo. Porque en el largo descuento del primer acto Robert Lewandowski y Gonzalo firmarían sendas dianas de delanteros centros de pedigrí. El polaco, que fue titular para hurgar en las dudas aéreas del sistema de Chamartín, pescó un pase quirúrgico de Pedri y se anticipó al meta belga para batirle con una vaselina instintiva; y el madrileño embocó un rechace (testarazo de Huijsen a la cruceta) con un escorzo que sólo es jurisdicción de los rematadores certificados.

El 2-2 puso en pie a la tribuna. En cinco minutos habían visto tres goles, en una traca cada vez más habitual en los 'Clásicos' saudíes. Xabi Alonso debió festejar el éxito de su plan, dadas las circunstancias y la plaga de lesiones que le persigue (no en vano, Kylian Mbappé no participaría hasta el desenlace). Habían dado 200 pases menos que los catalanes, pero habían chutado las mismas veces entre palos. Por ello, en la reanudación mantuvieron el guión y, ganando metros y peso, a punto estuvieron de remontar. Asencio cabeceó fuera un córner lanzado por Rodrygo en el 47 y en el 52 Vinicius descerrajó un trueno que sacó lo mejor de Joan García. El carioca no admitía marcajes, estaba encendido. Incluso ganó balones largos a través del cuerpeo con Cubarsí o Koundé. En el 56 volvió a probar al arquero blaugrana y en el 63 habilitó con un taconazo a Rodrygo, que también erosionó los guantes del guardameta nacido en Sallent de Llobregat​.

Cuando restaba un cuarto de hora el Barça sólo había inquietado a Courtois con una falta en la frontal mal botada por Raphinha y un chut a quemarropa de Lamine, tras un centro de Koundé. El cansancio había empezado a gobernar el marco, provocando un decaimiento del tempo y la multiplicación de las imprecisiones y las faltas. Movieron el banquillo ambos preparadores, ya que las piernas no respondían del modo deseado (a pesar del paseo que se dieron los subordinados de Flick frente el Athletic, en contraposición al derbi madrileño). Entraron de una tacada Ferran Torres, Dani Olmo y Arda Güler (por el lesionado Fede Valverde) pero ninguno de ellos surtiría el efecto ideado. El que sí cumplió con las expectativas fue Raphinha, el azote de los merengues que recogió el premio a su eterna movilidad al sellar el 3-2 definitivo en el 76, con un disparo mordido que se coló tras el desvío de Asencio. Ahí apareció Mbappé, acompañado de Franco Mastantuono, David Alaba (se marchó un Huijsen fundido) y Dani Ceballos. Tampoco destacaron estas modificaciones, mas su delegación apretó hasta el último segundo y doblegaron a los culés (más aún después de la infantil expulsión de De Jong, minuto 92). Aun así, les faltó puntería y contundencia. En el 96 Carreras y Asencio perdonaron lo infallable en el área y los azulgranas se vengaron de la derrota liguera, y festejan otro título que les sabe a gloria.

Ficha técnica

3- Barcelona: Joan García; Alejandro Balde, Eric Garcia (Gerard Martín, min. 83), Cubarsí, Koundé; Frenkie de Jong, Pedri; Fermín López (Dani Olmo, min. 66), Raphinha (Rashford, min. 83), Lamine Yamal (Araújo, min. 93); y Lewandowski (Ferran Torres, min. 66).
2- Real Madrid: Courtois; Álvaro Carreras, Dean Huijsen (Alaba, min. 77), Tchouaméni, Asencio; Camavinga (Ceballos, min. 82), Fede Valverde (Arda Güler, min. 67), Bellingham, Rodrygo; Vinicius (Mastantuono, min. 82); y Gonzalo García (Mbappé, min. 77).
Goles: 1-0, min. 36: Raphinha; 1-1, min. 47: Vinicius; 2-1, min. 49: Lewandowski; 2-2, min: Gonzalo García; 3-2, min. 73: Raphinha.
Árbitro: José Luis Munuera Montero. Expulsó a Frenkie de Jong (min. 92) y amonestó a Asencio, Fede Valverde, Eric García, Álvaro Carreras y a Pedri.
Incidencias: partido correspondiente a la final de la Supercopa de España, disputado en el estadio King Abdullah Sports City (Riad, Arabia Saudí).
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