Todas las Comunidades Autónomas, incluidas las presididas por socialistas del PSOE, se han...
Todas las Comunidades Autónomas, incluidas las presididas por socialistas del PSOE, se han plantado ante Pedro Sánchez y le han dejado solo con Cataluña, con la Cataluña de extrema izquierda, la de Oriol Junqueras y el ERC secesionista. La imagen para la mayor parte de los militantes socialistas es desoladora. Y de nada sirve enmascarar el ridículo con la ministra Montero. El proyecto de financiación es de Sánchez y el rechazo afecta en primerísimo lugar al presidente del Gobierno.
Pedro Sánchez necesita los escaños de la ultraizquierda de ERC para mantener el equilibrio en el Congreso de los Diputados. Precisa también de los diputados autonómicos de ERC para que Salvador Illa conserve su puesto como presidente de la Generalidad. Así que ha pactado la financiación autonómica que le ha dictado Oriol Junqueras. Do ut des. Yo te doy la financiación que precisas y tú mantienes tus escaños de extrema izquierda conmigo. Había que engañar, eso sí, a las Comunidades Autónomas. El presidente del Gobierno planteó un crecimiento considerable de la financiación autonómica para que todos cobrasen más y mordiesen el anzuelo.
La reacción, sin embargo, ha sido unánime. Las Comunidades Autónomas exigen, antes que nada, igualdad. Emiliano García-Page, el presidente socialista de Castilla-La Mancha, se ha expresado con rotunda claridad. La genuflexión de Pedro Sánchez ante Oriol Junqueras ha provocado tristeza e indignación. El líder sanchista se tambalea ya en el borde del precipicio. El “no” de todos salvo Cataluña exigiría en otras circunstancias la dimisión. Pero Pedro Sánchez se ha situado por encima de las normas y las exigencias democráticas y aguantará mientras pueda hasta agotar la legislatura.
El descalabro autonómico ha sido concluyente. Aferrado a su poltrona monclovita, Pedro Sánchez se resiste a abandonar el palacio de la Moncloa, acosado por una crítica creciente y demoledora.