El combo de esta semana da para mucho, pero entre el desmán iraní –que tiene al petróleo por clave, no se olvide– que apuesta como llave de paso por reponer al hijo del Shah, un vendepatrias como su padre; y las amenazas de atacar México, fantasmón que se alardea de cuando en cuando, Groenlandia aparece como la pieza codiciada de semejante realidad borrascosa. ¡Vaya macedonia que sirve la actualidad!
¿Meter las manos por tal? detonante de encono, Groenlandia es más que nada presa de la propaganda yanqui, usualmente mentirosa –como no puede ser de otra manera– que nos recuerda que ni Rusia ni China han gritado que la quieren a como de lugar, una majadería que los yanquis sí cometen. Y se entiende y calla que su riqueza no se explotaría si Dinamarca y la misma Groenlandia no lo permiten. Ergo, lo de Estados Unidos es solo la actitud insalvable de un expansionismo grosero, el uso de la fuerza y pretender poner otro pie en el Ártico, ya que no les basta Alaska. No tienen llenadera. Uy, que merodean, los rusos y los chinos, dicen. Como alardearon que las vacunas anti-COVID19 rusa y china eran las peores y han resultado las menos, como peores sí las yanquis. Así que no nos dejan boquiabiertos, salvo quien se trague las alharacas yanquis y les crea todo. Estamos curados de ello. Y Dinamarca ha conseguido poner la alerta.
Es abominable la pretensión trumpista sobre tal territorio, ojalá que no lo consigan. Se merecerían esa afrenta a sus desbordadas apetencias.
Mire que en Facebook hay un bonito rinconcillo, Greenland Today, donde apacible se la mira yéndosele la vida subiendo fotos de sus níveos paisajes, sus gélidos ambientes, las vivaces tonalidades de sus escasas y salteadas viviendas y su particularísima fauna que despierta siempre toda clase de simpatías, como asombro y curiosidad propician sus esquimales. Hielo por doquier, sobre todo.
Ya he mencionado en otra entrega que, si bien, yo, desde América, no aplaudo posesiones extracontinentales como lo es este pedazo de isla sometida, quiérase que no, a la corona danesa, no menos cierto es que no me interesa que sea engullida por Estados Unidos. Sería un desastre para este continente por empoderarlos más. No se hartan. ¿Qué no tienen ya bastante? En eso, los extremos se juntan. Rusia con tanto territorio quiere el Dombás y China, Taiwán.
Ya sabemos que el tono de rispidez ha escalado desde que Trump sugiriera la venta de Groenlandia en 2017. La propia reina Margarita II rompió el silencio constitucional propio de su estamento para zanjar el asunto rechazando la venta, molestia que desembocó en un incidente diplomático que dejó muy atrás aquel viejo romance de Clinton diciendo que acudía a Dinamarca porque le parecía un gran país. No cabe la menor duda de que no todos los yanquis la ven así y las apetencias sobre Groenlandia ¿podrán más que las buenas maneras?
Oiga, ahora un botarate legislador yanqui ha ingresado una iniciativa para autorizar que se busque toda clase de artimañas –no podría llamársele de otra forma, puesto que ya no caben eufemismos a estas alturas del partido– para que su presidente, que va en pos de tragarse la isla, no se detenga. Sí, hay paralelismo histórico, de esos que me fascinan: nos recuerda tanto la Joint Resolution de 1898 declarando de forma unilateral y majadera la independencia de Cuba arrebatándola a España –respondiendo aquella declarando la guerra a la nación americana que a su vez la contestó– sellando el destino del 98. ¿Dinamarca toma nota? ¿sabe de historia hispano-cubana? Debería.
Claro, hay quien dice que España no tomó nota de que México perdió más de la mitad de su territorio 50 años antes de perder Cuba, Puerto Rico y Filipinas en otra guerra contra los mismos. Nadie escarmienta en cabeza ajena y las similitudes atronantes ahí están y nadie debiera minimizarlas por posibles.
Ya sabemos que Trump va zascandileando por allí buscando atiborrarse de isla ajena. Tan miserable el troglodita. Aquí en El Imparcial, pudimos leer el despacho que menciona, según la NBC News, que hasta 700 millones de dólares pagaría Trump. Piense que 300 millones ofrecían a España antes de 1898 por Cuba. A alguien engañan. Ya le digo que de los yanquis no hay que fiarse.
Los groenlandeses dicen que no quieren ser estadounidenses…ni daneses, si bien prefieren lo segundo y lo reafirma su premier, a quien el sórdido Trump le espeta: ese es tu problema. Vaya pelma que es el yanqui. El galimatías se profundiza y se vuelve asaz laberíntico, tal pareciera. Algunos deslizan la posibilidad de que se incrementen las bases militares yanquis para que Dinamarca retenga la soberanía. Mientras Francia y otros anuncian envío de tropas a defender Groenlandia y Canadá extiende un espaldarazo a Dinamarca picándole un ojo al yanqui –que, ojo, Quebec va a elecciones y el separatismo viene fuerte– es posible que dejándolos entrar así y solo como de tales no salgan, aquellos azuzarán el incipiente independentismo groenlandés. Uy, como lo de Hawái. Es que hay tanto paralelismo de dónde echar mano. ¿O cómo cree que se tragaron Hawái, los yanquis? Pues así, metiéndose como en Texas. ¡Ahhh! y que los dejen explotar la riqueza de Groenlandia. Bueno, eso se dice que será el costo para el trono danés. Mucho más caro el precio que los devaneos del actual rey con la mexicana Genoveva Casanova que, dice el salseo, le catapultó al trono para dejarse de arrumacos. Dicen. A México le conviene una América del Norte con contrapesos a EE.UU., así como que Cuba no sea engullida por el abusivo del norte. No necesitamos más pinzas sobre nosotros. ¿El jenízaro y acomplejado de Marco Rubio para presidente de Cuba, le proponen a Trump, gustándole la idea? No jodan.
En efecto, lo de Groenlandia pone en jaque a la OTAN. Sí, que un país miembro ataque a otro (yo creo que hay algo de tremendismo en decirlo) la pone en entredicho. La verdad, lo dudo. Es el escudo antirruso, así que…qué la van a andar dinamitando, no exageren. Ahora, que… Rusia y China también van en pos del Ártico, sí. Sí, los dirigentes europeos de la OTAN y en paralelo de la UE, lucen cariacontecidos y tendrán sus razones, pregunto ¿van a meter las manos por Dinamarca? Sería un “pago por ver” revestido de notable incredulidad. Los países nórdicos, es que dan ternura solidarizándose.
Trump en majadero expansionismo yanqui, de deplorable naturaleza, usa expresiones tan propias de su país como ese “necesitamos Groenlandia” o “la adquiriremos por las buenas o por las malas” y a los daneses les falta el casticismo articulador de frases demoledoras y lapidarias como la acuñada por España para la Gran Antilla: “antes hundida que vendida”. Y la reunión tripartita de Washington del 14 de enero no cambió mucho las posiciones irreconciliables.
De Groenlandia dicen que ha venido a complicarlo todo, que no la vieron venir afirman analistas europeos. Pues ¿en qué andaban? En América hace años que seguimos el tema, no hay forma de evadirlo, máxime que supone el empoderamiento yanqui. Pero sí, lo complica todo, como si faltara.