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EDITORIAL

No hay tregua: los responsables tienen nombre y apellido: Pedro Sánchez y Óscar Puente

EL IMPARCIAL
miércoles 21 de enero de 2026, 08:20h

Cuando Pedro Sánchez se siente responsable de alguna catástrofe, reclama “lealtad institucional”; o lo que es lo mismo, que el PP se calle. No ocurrió así con la dana de Valencia, que el PSOE y sus corifeos aprovecharon para poner en marcha la campaña más feroz y deleznable contra un adversario político al llamar “asesino” a Mazón por los muertos de la catástrofe y con fines puramente electoralistas, convocaron numerosas manifestaciones de militantes socialistas y comunistas, con algunos ministros al frente. Sin duda, el entonces presidente de la Comunidad cometió numerosos errores, el primero prolongar un almuerzo cuando el agua ya lo inundaba todo. Pero no es menos cierto, que Pedro Sánchez, como presidente del Gobierno era el máximo responsable por tratarse de una catástrofe nacional. Y no movió un dedo para ayudar, no movilizó al Ejército ni permitió que acudiera a tiempo la Policía Nacional a rescatar a las víctimas, a salvar vidas. No hizo nada, ni siquiera decretó la emergencia nacional y se resistió a actuar, a poner en marcha todos los servicios de Seguridad del Estado. Su apatía se debió, sin duda, a que la Comunidad estaba gobernada por el PP. Y miró cínicamente para otro lado. Como si la tragedia no fuera con él.

Conviene recordar que durante la pandemia, los dirigentes de la izquierda también acusaron de “asesina” a Díaz Ayuso cada vez que un anciano moría en una residencia madrileña por el virus. La “progresía”, con Mónica García al frente, se querelló en múltiples ocasiones contra la presidenta de la Comunidad. Pero todas las denuncias terminaron siendo archivadas por la Justicia. Por injustas y falsas. Y ahora, Sánchez reclama que los ciudadanos se informen sólo por “los cauces oficiales” y pide a la Oposición “lealtad institucional” lo que ya se ha calificado de “tregua” entre el Gobierno y el PP. Y, de momento, Feijóo parece asumirla.

Pero los medios de comunicación independientes no estamos dispuestos a conceder una tregua a los políticos cuando sus errores provocan catástrofes como la del accidente de Adamuz. Nunca llamaremos “asesinos” ni a Pedro Sánchez ni a Óscar Puente. Pero tenemos la obligación de denunciar que todas las pistas indican que son los máximos responsables de este accidente brutal que ha provocado la muerte, sólo de momento, de 42 personas. Pues el descarrilamiento del tren se produjo, según todos los expertos, por el deterioro de la red ferroviaria debido a la falta de mantenimiento y al recorte en las inversiones.

Como informamos en El Imparcial, ha tenido que producirse una tragedia como la de Adamuz para que Adif decida decretar una limitación de velocidad a 160 kilómetros por hora en un tramo de 150 kilómetros de la línea de alta velocidad entre Madrid y Barcelona, donde hasta ahora los trenes circulaban a 300 kilómetros por hora; es decir, casi al doble. La decisión supone el reconocimiento de que la infraestructura estaba deteriorada al no estar siendo supervisada adecuadamente.

Más ejemplos de la responsabilidad del Gobierno en el accidente de Adamuz: el descarrilamiento se produjo en un tramo especialmente sensible: uno de los desvíos de la línea de Alta Velocidad Madrid-Sevilla, renovado en 2023. Según The Objective, las obras fueron adjudicadas a una UTE en la que figura Azvi, una constructora investigada por la UCO en el marco del caso Koldo por presuntos amaños de concursos públicos. Los contratos de cerca de 100 millones de euros están ahora bajo sospecha por posibles rebajas de calidad en materiales y procesos para aumentar márgenes de beneficio.

Aún más: un mes antes del accidente de Adamuz, el Tribunal de Cuentas emitió un informe sobre ADIF y ADIF Alta Velocidad, en el que señaló “fallos de control y debilidades graves en los procesos de contratación vinculados a fondos europeos”.

Sin duda, las decisiones del Gobierno, como la supresión de órganos de seguridad, desfase inversor, contratos bajo sospecha, retrasos en aumento y advertencias ignoradas, dibuja un patrón inquietante. Y demuestra la responsabilidad directa del Gobierno; en concreto, de Pedro Sánchez y Óscar Puente, los dos grandes manipuladores de la dana de Valencia o de la pandemia. Los que ahora piden una tregua. Los que quieren que el PP se calle y que los españoles sólo se informen “por los cauces oficiales”. Mientras, Marlaska monitoriza las redes sociales en busca de “bulos”. Pero los bulos, la corrupción y las catástrofes son, hoy por hoy, la especialidad de este Gobierno.

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