www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

FASE LIGA | JORNADA 8

Liga de Campeones. Mourinho baja a la realidad al Real Madrid, que firma otro desastre

Liga de Campeones. Mourinho baja a la realidad al Real Madrid, que firma otro desastre
Ampliar
(Foto: EFE)
miércoles 28 de enero de 2026, 23:15h
Actualizado el: 29 de enero de 2026, 02:46h
El equipo de Arbeloa cayó goleado ante un Benfica más intenso, más comprometido y mejor tácticamente (4-2). El doblete de Mbappé no maquilló los vicios colectivos. Marcó el portero Trubin en el último minuto. Concedieron 22 remates y Courtois hizo siete paradas, para evitar un mayor ridículo.

El Real Madrid volvió este miércoles al estadio Da Luz de Lisboa. Llegó con una sonrisa en la cara, pues el césped de ese recinto es considerado casi como tierra bendita para el madridismo (ahí se jugó la final de la 'Décima', el comienzo de una era triunfal que ha cosechado seis Copas de Europa en 10 años). Sin embargo, volvió a casa con el gesto torcido porque cayó goleado ante un Benfica que llegaba en horas bajas y que fue muy superior, simplemente, por ganas. El peor de los escenarios se repitió cuando los vicios parecían enmendados. Así, los merengues pasaron de poder acceder directamente a octavos de final y disfrutar un febrero sin partidos entre semana (para recuperar energía) a tener que jugársela en el playoff. El objetivo primordial europeo en esta primera fase también ha quedado sin cumplir.

Álvaro Arbeloa no tocó el once que se exhibió en Villarreal más que para devolver al fundamental Aurelién Tchouaméni al centro del campo. El gran rendimiento colectivo de sus jugadores en LaLiga, torneo en el que han recortado tres puntos al Barcelona en estas semanas, convenció al técnico para reproducir la apuesta. Pero a esta plantilla le cuesta un mundo jugar dos encuentros seguidos con intensidad y concentración. El resultado fue una derrota muy dolorosa, más aún que la de Albacete, porque se han repetido los males que acabaron en el despido de Xabi Alonso, y la ilusión reconstruida ha quedado en entredicho. El arranque incendiario preparado por José Mourinho dejó clara la esencia del choque: los portugueses volaban y los madrileños, que no tienen continuidad en los esfuerzos (hecho que les impide dominar y optar a los títulos con garantías), caminaban.

Mbappé y la ilusión

Desde temprano se comprobó que los locales llegaban mucho antes a los balones divididos y ganaban las disputas. El ritmo impuesto desbordó a un Madrid que volvió a naufragar cuando un rival compite con ardor, orden y calidad. Ni el físico ni el compromiso sostuvieron a un esquema de Chamartín que pudo sufrir un sonrojo antes de la media hora. Quisieron presionar sin la entrega obligatoria, lo que es lo mismo que pegarse un tiro en el pie. De ese déficit sacaron ventaja los encarnados. Y también aprovecharon la ausencia de ajustes del banquillo visitante, que cayó en la trampa del viejo zorro. Para maquillar que Vinicius no ayuda en defensa, Arbeloa ordenó a Álvaro Carreras pegarse al extremo oponente y 'Mou' ordenó a su peón bajar metros para que el virtuoso mediapunta Heorhiy Sudakov irrumpiera indetectable en el agujero provocado en el perfil izquierdo de la zaga blanca.

Por ahí encontró una autopista el sistema lisboeta. Le ayudó la inteligencia de Vangelis Pavlidis, que torturó a un Dean Huijsen muy falto de confianza. Sus dudas volvieron a pesar demasiado, porque ni va al cruce con convicción ni se impone en los cuerpeos. Así pues, el plan contragolpeador le funcionaría de maravilla a los locales por los desajustes españoles y avisaron en el sexto minuto, cuando Raúl Asencio tapó in extremis un remate claro de Andreas Schjelderup y un pobre despeje madridista en un córner rebotó en Tomás Araújo y casi se cuela en el arco defendido por Thibaut Courtois. El meta belga volvió a ser el mejor de su delegación, dato descriptivo donde los haya. Resistió el vendaval luso con sus paradas y tuvo trabajo durante casi todo el minutaje. Realizó siete intervenciones, algunas de ellas de valor gol. En el 20 voló para sacar de la escuadra un derechazo combado del omnipresente Gianluca Prestianni; y acto y seguido le sacó un remate claro y dentro del área, sin marca, a Fredrik Aursnes. Eran los primeros acercamientos peligrosos de un Benfica que antes del minuto 25 ya había reclamado un penalti (negado por el VAR), enviado un trueno al lateral de la red por medio de Sudakov y regalado a Pavlidis un mano a mano con Courtois que no se concretó sólo porque al atacante griego se le escapó el control.

Los españoles trataban de domar la pelota para sobrevivir, con Jude Bellingham amagando con comandar. Vinicius y Kylian Mbappé intercambiaban posiciones para intentar localizar una fisura en el rocoso muro encarnado (tres líneas muy juntas, bien coordinadas y con obreros que saltaban con agresividad al poseedor del balón). Pero la circulación no era rápida y casi no pudieron filtrar pases entre líneas. Y por fuera Franco Mastantuono involucionó (ni se fue de Samuel Dahl ni combinó por dentro, superado por el tempo luso) y 'Vini' no tuvo su día. Regresó el regateador brasileño a la nada que hace injustificable la renovación en las condiciones que exige. Ni se aplicó tras pérdida ni encaró a Amar Dedic. Con esos hándicaps Arda Güler tuvo que exprimir su talento para generar ocasiones. De sus botas nacieron un cabezazo desviado de Huijsen, un pase medido hacia Bellingham que acabó en córner tras el remate taponado del inglés y un cañonazo desde media distancia del turco que se marchó cerca del poste. Ese era el discreto bagaje ofensivo merengue con el que se manejaban, pero en su escuadrón está Mbappé, un elemento diferenciador que no entiende de contextos. Su primer remate significó el 0-1. Ocurrió en el minuto 30, cuando Asencio (el segundo mejor madridista de la fecha) se inventó un centro pasado lejano y preciso que el francés embocó con un testarazo perfecto. La puntería sacó del hoyo a los favoritos en su peor momento.

O eso parecía, porque el Benfica demostró el carácter imprimido por su entrenador y no aflojó tras recibir el golpe. Trubin les rescató estirándose ante un cabezazo posterior de Asencio y a partir de ahí volvieron a morder, entrando con una agresividad y dureza que les devolvieron el control de las sensaciones. El ambiente y el juego lisboeta entraron en combustión otra vez y antes del descanso remontaron. En el 36 Pavlidis se escapó por la espalda de Carreras y centró con todo el tiempo del mundo (Asencio cometió el error de ir al suelo lejos de su portería) para que Schjelderup cabecease a placer para establecer el 1-1. Una pérdida visitante bastó para que los lusos corrieran sin oposición. La ausencia de presión tras pérdida inauguró la debacle madrileña. El libreto de 'Mou' se apoyaba en la tremenda velocidad de sus extremos y en la movilidad de Prescianni, que completó un partidazo en la mediapunta. Este juvenil argentino volvió loca a la endeble retaguardia española, dañando entre líneas porque Arbeloa no suturaba el agujero descrito. De todos modos, el problema principal volvió a no estar en las decisiones del entrenador. Únicamente un balón largo del portero Trubin a la espalda de Carreras ocasionó, en el 40, una conducción plácida de Sudakov hasta el área que derivó en el disparo de Schjelderup que sacó bajo palos Fede Valverde. La fragilidad táctica del Madrid había tocado techo. No quedaba ni rastro de la actuación de La Cerámica.

El esperpento

Se había convertido un milagro que el marcador llegase con tablas al intermedio y esa percepción se confirmaría de inmediato, pues en el 41 Leandro Barreiro cabeceó fuera de manera incomprensible, a portería vacía, otro saque de esquina defendido sin concentración, y en el 43 Courtois salvó a los suyos al repeler un derechazo cruzado de Sudakov, en la enésima concesión madrileña por el lado de Carreras. La lógica terminaría por imponerse en el minuto 49, cuando Tchouaméni agarró a Nicolás Otamendi en el área y el colegiado señaló penalti. El agarrón no parecía muy consistente, pero el francés se arriesgo y lo pagó. Pavlidis, tercer máximo goleador mundial de 2025 (por detrás de Mbappé y Harry Kane), engañó al arquero belga con un remate centrado y los lisboetas, que habían sido superiores, se marcharon al camarín en ventaja.

Los favoritos caían con toda justicia. Estaban menos metidos en dinámica que los locales y no se adaptaron al juego físico permitido por el árbitro. A estas alturas ya les habían chutado 14 veces, seis de ellas entre palos, y a pesar de gozar de la iniciativa (63% de posesión) habían dado 20 toques menos en el área contraria. Y lejos de subir las revoluciones y el sacrificio colectivo, mantuvieron la flacidez en la reanudación, hecho que les costarían los tres puntos, un bochorno espantoso y la caída hasta la novena plaza clasificatoria. El despeño arrancó en el minuto 54 con una pérdida de Vini por falta de tensión. Perdió el cuero en la frontal del área rival, Aursnes lanzó una transición que paró Fede Valverde mas la indolencia de sus compañeros permitió que Prescianni cambiara el juego (entre cuatro defensores parados) en una acción culminada por Schjelderup con un misil raso, desde el pico del área, que se coló pegado al primer palo.

El colmo de los colmos, demasiado familiar, puso al Madrid en alerta. Arbeloa metió a Rodrygo en busca de algo de desborde y la jugada le salió bien, ya que en el 58 el brasileño coronó una circulación brillante con un taconazo que dio paso al centro retrasado de Arda que Mbappé tradujó en el 3-2. El francés se apuntó su 36ª diana del curso (en 29 partidos) con un remate inmaculado, de primeras y ajustado al poste desde el punto de penalti, para dejar la clasificación a un gol de distancia y activar un respingo visitante que, en cambio, no fructificó porque Vinicius perdonó un testarazo cuando estaba en el área pequeña. En ese segmento fugaz Bellingham no supo concretar un robo alto y Güler y Rodrygo probaron los guantes de Trubin con sendos latigazos angulados.

De repente estaban más cómodos los españoles, dañando más que nunca... pero su entrenador decidió sacar del campo al centrocampista otomano (para dar entrada a Brahim Díaz, amén de colocar al canterano Jorge Cestero como mediocentro único en semejante situación). Entonces desaparecería la fluidez necesaria para crear llegadas, acumularon imprecisiones y perdieron la toma a tierra. El Benfica se volvió a sentir seguro y dañino en transición, circunstancia que desembocó en una mayor energía para afrontar el desenlace con pujanza física y táctica. Los lusos siguieron mordiendo y presionando cada vez que los visitantes querían salir jugando desde atrás, porque ellos también tenían la clasificación a un gol de distancia. Este escenario apuntaba hacia lo que acabó sucediendo, aunque Fede Valverde salvara un par de contras nítidas y Courtois le ganara a Barreiro otra opción inmejorable. Al final se volvió a hacer justicia y el portero ucraniano Trubin marcó el 4-2 -minuto 98- que desató la euforia en la tribuna. Porque este equipo, que es tercero en su liga y ya está eliminado de la Copa lusa, pasó a la siguiente ronda de la Liga de Campeones tumbando a un gigante. Y al Madrid le toca reflexionar, porque perdieron el foco (Asencio y Rodrygo fueron expulsados en el descuento) cuando no tocaba. El Bernabéu dictará sentencia este fin de semana sobre estos sospechosos habituales.

Ficha técnica

4- Benfica: Trubin; Dahl, Otamendi, Tomás Araújo, Dedic; Leandro Barreiro, Aursnes; Schjelderup (Antonio Silva, min. 93), Prestianni (Rego, min. 87), Sudakov (Barrenechea, min. 83); Pavlidis (Ivanovic, min. 93).
2- Real Madrid: Courtois; Carreras (Cestero, min. 79), Huijsen (Alaba, min. 79), Asencio, Fede Valverde; Tchouaméni (Camavinga, min. 55), Arda Güler (Brahim Díaz, min. 79), Bellingham; Mastantuono (Rodrygo, min. 55), Vinicius y Mbappé.
Goles: 0-1, min, 30: Mbappé; 1-1, min. 36: Schjelderup; 2-1, min. 50: Pavlidis; 3-1, min. 54: Schjelderup; 3-2, min. 58: Mbappé; 4-2, min. 98: Trubin.
Árbitro: Davide Massa (Italia). Expulsó a Asencio (doble amarilla, min. 92) y a Rodrygo (doble amarilla, min. 97) y amonestó a Tchouaméni, Barreiro, Asencio, Huijsen, Carreras y a Dahl.
Incidencias: partido correspondiente a la 8ª jornada de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Da Luz (Lisboa, Portugal).
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
2 comentarios