El equipo de Arbeloa cayó goleado ante un Benfica más intenso, más comprometido y mejor tácticamente (4-2). El doblete de Mbappé no maquilló los vicios colectivos. Marcó el portero Trubin en el último minuto. Concedieron 22 remates y Courtois hizo siete paradas, para evitar un mayor ridículo.