Núñez Feijóo y algunos analistas políticos entienden que el empeño de Pedro Sánchez en no destituir a Óscar Puente, como debería haber hecho desde el primer minuto, obedece a su papel de cortafuegos en la tragedia ferroviaria de Adamuz. El presidente parece creer que así salva el pellejo y se aleja de la polémica. Pero la actuación bufonesca del ministro en sus múltiples comparecencias ante los medios de comunicación está incendiando aún más los ánimos de las víctimas y de los españoles por sus constantes contradicciones y mentiras. Intenta eludir su responsabilidad por el chapucero mantenimiento de la red ferroviaria al asegurar que se ejecutó la renovación “total” del tramo del accidente”, luego, la renovación pasó a ser “integral” y terminó por ser “parcial”. Oculta información relevante e insulta por propagar “bulos” a los periodistas que están descubriendo el verdadero origen de la catástrofe que, como se veía venir, obedece a la dejadez del Gobierno, por la racanería en invertir en las infraestructuras a pesar de los históricos ingresos de Hacienda después de exprimir a los contribuyentes.
Pedro Sánchez debería destituir a Óscar Puente cuanto antes si no quiere que su “cortafuegos” se convierta en un pirómano que achicharre el final de la legislatura. Porque los la tragedia ferroviaria que ha causado 45 muertos supone la mayor crisis política que ha afrontado el Gobierno.
Las constantes comparecencias y entrevistas de Óscar Puente se han convertido en un esperpento por el burdo comportamiento de un político que nunca debió llegar a ser ministro. Pero el presidente le nombró por ser el mejor ejemplo del sanchismo, por atacar con furia a la Oposición, por su lealtad sin fisuras. Pero ahora se comprueba el error de situar al frente del Departamento a un simple fanático que nunca se ha ocupado ni preocupado, entre otras cosas, por mantener en condiciones de seguridad la red ferroviaria. Pero Pedro Sánchez ha salido a defender a su ministro como si le fuera la vida en ello. El presidente ha llegado a decir que se siente “orgulloso” por su gestión y por dar la cara. Será por la cara dura de un ministro que miente y que, a este paso, se va a estrellar y, al tiempo, va a provocar que se estrelle el entero Gobierno.