“Solo pedimos que, por respeto a nuestra Cruz, por respeto a nuestra fe, no se le...
“Solo pedimos que, por respeto a nuestra Cruz, por respeto a nuestra fe, no se le dé la Casa del Temple a esa entidad islámica -ha declarado en La Tribuna de Toledo el maestre de la Orden Soberana del Pueblo Templario-. Lo consideramos una falta de respeto. El edificio tiene que respetar sus raíces. La licitación tendría que haber sido pública y no haberse dado a dedo, como creemos que se ha hecho. Nosotros somos apolíticos y no se trata de política ni de racismo, se trata del honor de la Casa del Temple. Es lamentable que se le entregue a una organización islámica”.
Seguramente el gesto de Ernest Urtasun no responde a una decisión personal. Pedro Sánchez, respaldado por un sector de la extrema izquierda, pretende nacionalizar a los inmigrantes islámicos para que puedan votar y quebranten el resultado actual de las encuestas serias.
Entregar la Casa del Temple a una organización islámica no es un caso aislado. El sanchismo favorece al islamismo a la espera de que pueda ser recompensado en votos por los inmigrantes nacionalizados. Lo que ocurre es que en este caso se ha ido demasiado lejos. Un edificio histórico de los templarios se entrega a los islamistas sin tener en cuenta el agravio que para la orden templaria significa. Y también para el conjunto de los españoles que de forma abrumadoramente mayoritaria están adheridos al catolicismo. La Constitución, en su artículo 16.3, dice: “Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”.
Así que no todo está perdido. La Justicia se mantiene independiente, a pesar de las tarascadas sanchistas, y la Orden Soberana del Pueblo Templario debe recurrir cuanto antes la decisión gubernamental. Difícil saber lo que ocurrirá. Pero hay que intentarlo.