Drake Maye y Vrabel domaron la AFC y se han ganado el respeto de la liga.
Los New England Patriots está de vuelta. Durante la temporada regular de la NFL lograron el mejor récord de victorias (14-3) y en los 'playoffs' han funcionado con solidez, secando a los Chargers en la 'wildcard' y superando a la exigente defensa de los Texans en la ronda divisional, hasta que este domingo se han proclamado campeones de la AFC y han facturado su primer billete para la Super Bowl desde 2019. Por aquel entonces todavía pilotaban el barco de Robert Kraft los legendarios Bil Belichick y Tom Brady. Ahora el presente ya está aquí y parece que el relevo ha amanecido antes de lo esperado, pues los analistas auguraban un largo periodo de transición. El juvenil 'quarterback' Drake Maye, que hoy acabó con sólo 86 yardas de pase (10 de 21 intentos completados y un discreto 'passer rating' de 58.8 puntos) pero mostró una capacidad de competir notable, y el entrenador Mike Vrabel, serio candidato a ser nombrado técnico del año, han propulsado de nuevo a la franquicia hasta la élite.
Maye, personalidad ganadora
En esta fecha ganaron al mejor equipo de la conferencia americana, los Denver Broncos (7-10), en un partido de tintes épicos por las condiciones meteorológicas en el que fue muy difícil jugar a partir del tercer cuarto. A pesar de las dudas que arrastran en esta postemporada en relación con la línea ofensiva (la que protege al pasador), han hecho historia, pues el equipo de Nueva Inglaterra nunca había vencido una eliminatoria en el feudo de los Broncos (de hecho, Brady cayó allí en las finales de conferencia de 2013 y 2015). La altura del estadio Empower Field at Mile High complica el rendimiento físico del visitante y mezcla a la perfección con la pasión de la tribuna y la tradicional agresividad de los defensores locales. Por eso es complicado ganar con consistencia a lo largo de los años en este contexto. Sin embargo, estos Patriots prometedores lo lograron y jugarán el nueve de febrero la Super Bowl LX ante el vencedor del cruce que mide a los Seattle Seahawks y Los Angeles Rams.
Sabían Vrabel y compañía que contaban con un argumento determinante a favor: el pasador titular de los Broncos se lesionó de gravedad en una de las últimas jugadas de la ronda divisional que superaron ante los Buffalo Bills. Bo Nix, la piedra angular de la ofensiva de Sean Payton, consiguió en esa noche 279 yardas de pase, tres 'touchdowns' y llevó a sus compañeros hacia 'field goal range' para triunfar en la prórroga. Pero por el camino se fracturó el tobillo derecho. Así las cosas, el conjunto de Denver tuvo que jugársela esta tarde con Jarrett Stidham, un 'quarterback' suplente allá donde ha estado, veterano pero inexperto, pues en seis años de trayectoria sólo había participado en 19 partidos. Se trató, por tanto, de un golpe muy duro para las aspiraciones del plan de Payton, aunque es cierto que su solvencia colectiva se ha cimentado, sobre todo, en la faceta defensiva.
Mas la NFL acoge también narrativas casi inexplicables y Stidham arrancó el encuentro del mejor modo. En su segundo 'drive' condujo a su ofensiva con brillantez para adelantarse en el marcador. Conectó un pase estupendo de 42 yardas para el receptor Marvin Mims y de inmediato encontró al receptor principal Courtland Sutton para completar un 'touchdown' inicial sorprendente (7-0). Todo ello en un relámpago que tomó forma en cinco jugadas y 59 yardas de avance en menos de dos minutos. El fogonazo encendió a la ya de por sí animosa grada y los Patriots quedaron un tanto comprometidos, pues la defensiva local comenzó anulando sus intentos de responder. Eso sí, el 'linebacker' K'Lavon Chaisson, el estelar 'cornerback' Christian Gonzalez y el 'safety' Craig Woodson se activaron rápido y los visitantes sellarían la resurrección de Stidham. La historia de película del ataque de Denver llegó hasta ahí.
La tormenta y los 'field goals'
New England tardó en generar posesiones amenazantes, acuciado por la presión de los 'pass rushers' locales (sufrirían cinco 'sacks' en todo el partido, con DJ Jones y Jonathon Cooper como verdugos principales), pero alcanzó a empatar poco antes del descanso. Maye tomó la responsabilidad de la finalización en primera persona y selló el 'touchdown' de la igualada con una carrera de 11 yardas (7-7). La acción había estado precedida de un 'fumble' provocado por el 'linbacker' Christian Elliss, que cazó a Stidham cuando el pasador ya era presa de las inseguridades por el peso del escenario. Para entonces tardaba más de lo necesario en leer las rutas y los Patriots le devoraron. Con todo, antes del camino a vestuarios ambos su ataque se manejó para arrancar un 'field goal' de 54 yardas pero el 'kicker' Wil Lutz no iba tener su día. Falló el lanzamiento, un error imperdonable en un encuentro de resultado tan ajustado que, curiosamente, replicaría su colega visitante Andrés Borregales sobre la bocina.
En el intermedio había quedado claro que éste sería un encuentro gobernado por las defensas... y por el viento, que sin duda intervino en las patadas fallidas descritas. El pronóstico del tiempo anunciaba una tormenta para la segunda parte y los jugadores ya se encontraron con nieve cuando volvieron al emparrillado para disputar el tercer cuarto. La inercia climática complicaría sobremanera el desempeño de los ataques en lo sucesivo. El riesgo de cometer una pérdida de balón se multiplicó, tanto en el juego de carrera como en el aéreo. En pocos minutos la caída de nieve se iba a convertir en una nevada agresiva que iba a cegar a televidentes, espectadores y pasadores. Antes de que la hecatombe convirtiera el juego en un imposible, Maye se escapó con una carrera de 34 yardas que esta vez Borregales sí transformó en un 'field goal' exitoso de 23 yardas (7-10).
Este sería el último atisbo de lucidez. Los últimos 15 minutos se uniformaron de un épico combate en el que Maye alcanzó a localizar las mejores vía de avance. Una carrera suya y un 'flea flicker' con pase de 40 yardas hacia el recepetor Mack Hollins le entregaron a Borregales la oportunidad de ampliar la ventaja con una lanzamiento de 46 yardas, mas el 'kicker' volvió a fallar la patada, justo antes del inicio del último cuarto. Denver respiraba y renacían sus ilusiones, con el running back RJ Harvey despertando. Stidham al fin ofreció otro respingo y alcanzó a fabricar un 'field goal' de 46 yardas. En cambio, Lutz marraría el lanzamiento a falta de 4:42 minutos para la conclusión del encuentro. No pudo levantar el golpeo lo suficiente y el 'tackle' defensivo Leonard Taylor III, reclutado del equipo de entrenamiento la noche anterior, tocó la patada lo justo para dar a New England un espaldarazo trascendental.
Aún así, como en el fútbol americano todo es posible y la dinámica puede padecer giros dramáticos en cuestión de un minuto, los Broncos todavía tendrían una última ocasión para abrazar la gloria en su estadio. Vrabel no supo quemar el tiempo con la carrera y el balón volvió a las manos del eterno 'quarterback' suplente que saltó al primer plano por un volantazo rocambolesco del destino. La defensiva de los Patriots negó el juego de carrera a los locales, obligando a Stidham a pasar y éste lanzó un envío profundo, de más de 30 yardas, hacia Mims. Apareció entonces González para firmar una intercepción decisiva. Con sólo dos minutos en el reloj, Maye abrochó el triunfo con una carrera que consiguió el 'primer down' necesario y el viaje de su equipo a la duodécima Super Bowl de su historia. En Santa Clara pelearán por el séptimo trofeo Vince Lomardi y por un anillo que confirme el ansiado cambio de mando en Nueva Inglaterra.