Aerolíneas: lo terminarán pagando los argentinos
jueves 18 de diciembre de 2008, 22:59h
El Congreso argentino aprobó esta semana la Ley por la que se consuma la expropiación de Aerolíneas Argentinas, hoy por hoy en manos de la empresa española Marsans. El Gobierno argentino lleva controlando la compañía aérea desde que en julio se firmó el acta de acuerdo de traspaso de acciones. Se supone que a partir de este acuerdo las dos partes debían convenir un precio para la venta de la compañía. En caso de no llegar a al mismo, estaba prevista una tercera tasación independiente, que es lo que siempre ha exigido Marsans. Sin embargo, hace apenas un mes las autoridades argentinas dieron por terminado el pacto e impulsaron una ley de expropiación.
Parece que el culebrón de Aerolíneas va llegando a su fin, aunque no sea de la mejor manera. Van a hacer casi siete meses del inicio de las negociaciones entre el Gobierno de Cristina Fernández Kirchner y lo único claro es que el Gobierno argentino no ha jugado limpio. Todo apunta a que desde el principio tuvo como objetivo acabar haciéndose con Aerolíneas al mínimo precio. El Ejecutivo de Cristina Fernández incumplió el acuerdo al que se llegó en julio de contar con la evaluación de un tasador independiente y no ha hecho otra cosa que dar largas y poner contra las cuerdas a Marsans.
Este juego sucio se explica por la búsqueda desesperada de fondos con los que sanear las maltrechas arcas del país, asfixiadas por la política clientelista y derrochadora de los Kirchner. En su huida hacia delante, el Gobierno de Cristina Fernández no ha dudado en nacionalizar activos privados como Aerolíneas o las pensiones de los ciudadanos argentinos sin el menor rigor democrático, a pesar de que esta inseguridad no haga otra cosa que ahuyentar a los inversores extranjeros que pueden ayudar a salir al país adelante. Con sus acciones, los Kirchner sólo consiguen desacreditar internacionalmente a Argentina, encadenarla a una inestabilidad política e institucional constante que al final acabarán pagando, como advertía esta semana Víctor Muñoz, director corporativo de Marsans, los ciudadanos argentinos.