www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

EDITORIAL

Un Gobierno apático e inútil que habla de odio con mucho odio

EL IMPARCIAL
viernes 13 de marzo de 2026, 08:26h

Pedro Sánchez tiene tiempo de sobra para dedicar horas y horas a explicar el significado más profundo de la palabra “odiar”, a la que le pone delante la “h” sin explicaciones. Se trata, en realidad, de volver a levantar el muro contra el nuevo fascismo, el que jalea cada día para sobrevivir. Tiene tiempo de sobra para celebrar uno de esos festejos tan cursis y autocomplacientes donde los ministros en pleno se rompen las manos aplaudiendo las sandeces del gran jefe y donde se concentran los amateurs disfrazados de periodistas que sólo se dedican a escupir bilis en las televisiones a los que se atrevan a criticar al Gobierno. Los que hablan de odio con mucho odio. También puede Sánchez encontrar un hueco en su agenda para organizar un mitin desde La Moncloa y desplegar la bandera del “no a la guerra” sin más explicación que la de sus propios intereses propagandísticos, sin periodistas y, por tanto, sin preguntas. Y a eso se dedica el presidente y el Gobierno en pleno que le corteja allá donde vaya. ¿Quién le aplaudiría, si no?

Pero ese Gobierno de ministros empalagosos y sonrientes (¿de qué se ríen?) no tiene un minuto para afrontar de verdad, sin cursiladas y sin manipulaciones las consecuencias de la guerra de Irán. Los agricultores, los ganaderos, los transportistas, incontables empresas y, pronto, todos los ciudadanos sufrirán un duro golpe en sus bolsillos por la estratosférica subida de los combustibles y de la energía en general. El estrecho de Ormuz ya estrangula la economía del mundo. Pero la mayoría de los países más afectados toman medidas para paliar los estragos del conflicto, para aliviar el encarecimiento de la gasolina y los alimentos. Pero el Gobierno de Pedro Sánchez en su pancarta del odio celebra la guerra como una oportunidad para salir del agujero, para intentar superar el hundimiento de los partidos de la izquierda que han fracasado en los casi ocho años que llevan gobernando. Su única misión se basa en gritar al unísono el “no a la guerra”. Como si así fuera a bajar la luz.

En realidad, el Gobierno ni siquiera anuncia medidas económicas para eludir otro trompazo parlamentario, pues sus socios han huido de la quema, unos a la izquierda y otros a la derecha, mientras Sánchez y los suyos recaudan chorros de millones en impuestos por la subida de los precios. Y así llenan la caja para pagar los festejos, los empalagosos guateques, las pancartas y los vinos que reparten en los cócteles que se organizan para aparentar que trabajan. Pero son incapaces. Se limitan a recolectar las propuestas de los partidos políticos para luego tirarlas a la papelera. No se sabe si por apatía o por desconocimiento. El caso, es que no hacen nada. Y, entre cóctel y cóctel, en la pasarela de la apatía, el Gobierno grita su “no a la guerra”, mientras los españoles asisten con pánico a la escalada de los precios. Eso sí, acusan de odiar a todos los que critican esa apatía y esa desatada propaganda a costa de las muertes y de la tragedia de una guerra que cuanto más dure más recaudan y cuantas más muertes, más pancartas despliegan. Y el día que termine el conflicto y guarden las pancartas, cuando pierdan los pocos votos que les quedan, Sánchez y sus lacayos deberían celebrar el fin del curso político en un circo. Porque sólo ahí deben actuar los payasos.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (74)    No(2)

+
2 comentarios