Una vez más decimos “Sí a la vida” y nos unimos a los obispos de nuestro país que han mostrado su “gran preocupación” por la tendencia en ciertos sectores de la sociedad, que todos conocemos, de elevar el aborto a la categoría de derecho, cuando se ha conocido el anteproyecto de reforma constitucional del Gobierno para incorporar de forma expresa el derecho de las mujeres a la interrupción voluntaria del embarazo en el artículo 43 de la Constitución y han pedido una “alianza social” a favor de la natalidad para que "ninguna mujer tenga que interrumpir su embarazo por falta de recursos”.
Por eso aplaudimos el mensaje que con motivo de la Jornada por la Vida, bajo el lema “La vida, un don inviolable” y que se va a celebrar el próximo día 25 de este mes, que ha hecho público la Conferencia Episcopal Española .Los obispos nos han vuelto a recordar que "el aborto nunca puede constituir un derecho, ya que no existe el derecho a eliminar una vida humana” y que “la defensa de la vida no es solo una cuestión de fe, sino una exigencia de la recta razón y de la ciencia ya que la biología defiende unánimemente que, desde el momento de la fecundación, existe un organismo humano vivo e independiente, con un patrimonio genético propio, un desarrollo embrionario autónomo, ordenado y coordinado”.
Por supuesto que estamos de acuerdo con los obispos, porque creemos firmemente que el aborto es objetivamente inmoral, pues supone poner fin a la vida de un individuo. Además, los prelados de nuestro país denuncian que la sociedad padece "una grave 'paradoja biopolítica'" pues, tal y como señaló el Presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, en el discurso inaugural de la última Asamblea Plenaria: “es posible que un grupo de médicos esté decidido a salvar a un bebé de cinco meses y medio de gestación, mientras que otro grupo de médicos mata deliberadamente a un bebé de la misma edad en la habitación de al lado”, al mismo tiempo que lamentaba que la legislación permite “castigar con una multa de 15.000 euros y hasta dos años de cárcel si se destruye un huevo de águila pero da todo el derecho a matar a un hijo con síndrome de Down hasta el final del embarazo”.
En el mensaje “La Vida, un don inviolable”, la Conferencia Episcopal Española promueve una alianza social para la esperanza a favor de la natalidad, que sirva, por una parte, para construir juntos las condiciones necesarias para que nuestros jóvenes puedan plantearse formar una familia abierta a la vida y, por otra, para que ninguna mujer tenga que recurrir al aborto por sentirse sola o sin recursos.
Lo que está claro y nos unimos una vez más a los obispos es que "el aborto no es una conquista, sino un fracaso personal y social. Soñamos con el día en que las futuras generaciones miren hacia atrás y les cueste creer que se sacrificaran millones de vidas en nombre de la libertad". Por todo ello decimos “Sí a la vida”.