El Banco Central Europeo (BCE) ha anunciado este jueves que mantiene los tipos de interés en el 2% pese a la reciente escalada de los precios de la energía tras la interrupción del paso de petróleo y gas por el estrecho de Ormuz debido a la guerra en Irán.
En un comunicado, la entidad emisora del euro ha calculado que la inflación puede subir siete décimas este año sobre su previsión inicial, es decir, del 1,9% al 2,6%, a causa de la guerra en Oriente Próximo.
La Reserva Federal de EEUU mantuvo este miércoles sin cambios los tipos de interés, que permanecen en una horquilla entre el 3,5 y el 3,75%, aunque aseguró que las repercusiones de la guerra con Irán son "inciertas".
En un comunicado, el Banco Central Europeo ha explicado su escenario inflacionario: calcula una inflación media en los países de la eurozona del 2,6% en 2026, del 2% en 2027 y del 2,1% en 2028. Dice también que ha revisado al alza las proyecciones de los precios, sobre todo para 2026 a causa del incremento de los precios de la energía debido a la guerra en el Oriente Medio.
El organismo que preside Christine Lagarde ha revisado también las previsiones de crecimiento: la economía europea crecerá un 0,9% en 2026, un 1,3% en el 2027 y un 1,4% en 2028, una actualización a la baja precisamente por la tensión en los mercados a causa de la guerra, que se dejará notar, dice la institución, en los mercados de materias primas, en los ingresos y en la confianza de los actores.
"Al mismo tiempo", asegura el BCE, "el bajo desempleo, la solidez de los balances del sector privado y el gasto público en defensa e infraestructuras deberían seguir impulsando el crecimiento".
En la rueda de prensa posterior a la decisión del Consejo de Gobierno del BCE, su presidenta Christine Lagarde ha explicado que decidirán su política monetaria en cada reunión y no se comprometen con ninguna senda de tipos determinadas.
Lagarde ha explicado que las medidas fiscales de los Gobiernos para paliar los efectos de la guerra de Irán deben ser: temporales, focalizadas y particularizadas.
La presidenta del BCE ha explicado que la intensidad y la duración del conflicto será una de las claves para medir los efectos en los precios y el crecimiento económico. En este sentido, ha explicado que una guerra prolongada podría aumentar los precios de la energía durante más tiempo y repercutir sobre los ingresos, que el deterioro del sentimiento del mercado pueden reducir la demanda y que, incluso, las fricciones comerciales pueden llegar a perturbar las cadenas de suministro.
Lagarde también ha explicado que Europa está "bien situada" para hacer frente a la situación económica derivada del conflicto y que la implementación de nuevas tecnologías puede ayudar a incrementar el crecimiento económico en la eurozona.
Sin embargo, ha deslizado que los riesgos de inflación tienden a elevarse y que la guerra del Medio Oriente ha estrechado las condiciones financieras. Ha explicado, el BCE permanecerá atento a los cuellos de botella en los suministros. También a los precios de venta de las empresas, los indicadores de la demanda y los salarios como indicadores del escenario económico.